SAN ANTONIO. La semana pasa PRIMERA EDICIÓN publicó un informe donde daba cuenta de las consecuencias derivadas de la fuerte tormenta de viento y granizo que se desató sobre el nordeste provincial en la madrugada del miércoles 25 de junio, previo a las posteriores inundaciones que dejaron a miles de afectados en la costa oriental sobre el río Uruguay.Esa madrugada agitada, un vecino de esta localidad al que conocen como “Duca” sufrió una “desgracia con suerte”: el violento temporal terminó provocando la caída de dos enormes árboles sobre su vivienda, aplastándola casi en su totalidad e inutilizándola por completo. ¿Cuál fue la suerte? “Duca” no sufrió, más allá del susto, ninguna lesión física que hoy se tuviera que lamentar. Milagrosamente salió totalmente ileso desde dentro de la arruinada vivienda (ver fotografía del “antes”) y los vecinos, que ante semejante estruendo habían acudido presurosos hacia la morada, festejaban incrédulos el final feliz.“No lo podíamos creer”, relató Roberto Pérez, uno de los inmediatos asistentes. “Duca salió de entre los restos de la casa con un gesto mitad sorpresa mitad terror pero totalmente ileso, es increíble, si uno ve la casa no lo puede acreditar”, exclamó Pérez a este diario.Desde aquel día, “Duca” tenía otra preocupación: en medio del invierno, se había quedado sin un techo donde cubrirse del mal tiempo y el frío. Y sin tener familiares a los que acudir para que lo sacaran de la emergencia que se acababa de producir por el impacto de la naturaleza en su casa como en la de muchos otros vecinos.Inmediatas manos a la obraAl día siguiente de ocurrida la caída de los árboles sobre la vivienda de “Duca”, muy temprano, los vecinos dejaron de ser observadores pasivos y pusieron manos a la obra.Mediante el trabajo conjunto de motosierras, brazos y una retrocargadora facilitada por un aserradero vecino, retiraron las plantas que habían caído sobre la casa derrumbándola. “Recuerdo que Duca miraba desconsolado cómo terminaba de caer su vivienda”, prosiguió el solidario vecino para explicar que “es lógico, su única posesión, esa humilde casita había sido totalmente destruida. Ahí fue cuando decidimos entre todos reconstruirle rápidamente su morada”.Héctor Wagner, otro de los solidarios de San Antonio, narró: “La gente del aserradero Kinetz donó todas las tablas para hacer una casa nueva para Duca y se la armamos en dos días de trabajo entre cinco vecinos”. Al punto que le cumplieron un pedido expreso del afectado por el temporal: “Se la hicimos donde él pidió, al ladito de la que cayó destruida. Las chapas de cartón para el techo las donó el Municipio”, detalló.Final felizLo que pudo haber sido una tragedia terminó con el mejor final posible: “Duca” con casa nueva y sintiendo el afecto y la solidaridad de la comunidad en la que vive. “Estoy muy contento. Después del susto y la tristeza por haber perdido todo, sentí que no estoy solo, mis vecinos consiguieron todo y me hicieron una casa nueva, mejor que la que tenía y con tablas nuevas, voy a estar siempre agradecido”, fueron sus palabras. Hoy “Duca” estrena morada y todo el barrio tiene que ver con ello.





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