POSADAS. Una abuela de 80 años vivió la peor madrugada de su vida ayer, cuando tres delincuentes encapuchados irrumpieron en su vivienda, la maniataron y le robaron nada más y nada menos que 700 mil pesos, entre moneda nacional y extranjera.El hecho ocurrió en un inmueble de calle Rivadavia, pegado a la sede de la Entidad Binacional Yacyretá, en pleno centro de Posadas. En principio la víctima no habría sufrido lesiones, más allá del estado de shock lógico después del tremendo episodio.Según pudo saber PRIMERA EDICIÓN, el drama se registró en una vivienda de dos plantas emplazada sobre dicha arteria, a pocos metros de la intersección con La Rioja. Esta pegada a uno de los accesos a la EBY, de un lado, y lindera a una agencia de quinielas, del otro.Fue alrededor de las 3 que el trío de encapuchados ingresó al lugar luego de violentar una ventana. Los delincuentes rápidamente fueron hasta el dormitorio en el que descansaba la octogenaria. La despertaron y le sujetaron las manos con cables.Con la situación controlada, los forajidos comenzaron a recorrer la vivienda. Así fue como se toparon con lo que buscaban: 100 mil pesos en efectivo y unos 75 mil dólares norteamericanos. En total, el botín arrojó un monto de 700 mil pesos argentinos al valor de cambio oficial, una suma suculenta que correspondía a los ahorros de la víctima, según reveló una fuente de la investigación a este diario.Tras cumplir con su objetivo, los malvivientes escaparon por donde habían llegado y se perdieron en la oscuridad de la noche, aprovechando además la poca iluminación de la zona y el escaso movimiento que se registraba ayer de madrugada a raíz de las bajas temperaturas. La pesadilla no fue corta: el escape de los ladrones se habría producido alrededor de las 5.Fueron dos horas de extrema tensión para la víctima, hasta que los malandras finalmente se fueron. Una vez que pudo recuperarse del shock inicial, dio aviso al sistema de emergencias 911 de la Policía. Ya eran las 6 de la mañana.Delgados y con acento porteñoEfectivos de la comisaría seccional Primera, de la Unidad Regional I y de la Dirección de Investigaciones de la Policía provincial llegaron rápidamente a la escena y tomaron declaración a la víctima.Tras contar el detalle de lo sucedido, la abuela aportó datos que podrían resultar claves en el marco de la investigación. Dijo, por ejemplo, que los tres encapuchados eran de contextura física delgada y, lo más importante, hablaban con marcado acento porteño.En medio del testimonio la mujer agregó un dato no menor: uno de los ladrones le habría dicho que uno de sus familiares era quien los había mandado a robar. Claro que los detectives no creen en esas palabras y sospechan que pudo ser un intento de desviar la atención. Sin embargo, que hayan mencionado ese punto podría indicar que tenían conocimiento de los movimientos de la víctima y su familia.Las fuentes informaron que hasta anoche desde el seno de la investigación encabezada por el magistrado Marcelo Cardozo, al frente del Juzgado de Instrucción 1 de Posadas, no se descartaba ninguna hipótesis. Al respecto, para los detectives policiales no había dudas de que los ladrones hicieron inteligencia previa tras obtener el dato de que la suculenta suma estaba en la casa. Incluso se hablaba anoche de un presunto “entregador”.





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