WASHINGTON, Estados Unidos (AFP-NA). Estados Unidos podrá usar a partir de mañana un inédito arsenal legislativo contra la evasión fiscal que le permita forzar el secreto bancario en las grandes plazas financieras mundiales, como Suiza o Luxemburgo.“Es el terremoto que hace caer la represa”, afirma a la AFP Pascal Saint-Amans, jefe de la unidad de lucha contra los paraísos fiscales en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).El sismo se resume en un acrónimo, FATCA, nombre de la ley que entrará en vigor en Estados Unidos tras largas negociaciones y numerosos escándalos de evasión fiscal que implican a bancos suizos (UBS, Credit Suisse…) y sus ricos clientes estadounidenses.Bajo esta regulación, decenas de miles de bancos extranjeros estarán obligados a entregar constantemente información detallada acerca de los depósitos de los clientes estadounidenses o sujetos de ser gravados por Estados Unidos.Así, los bancos extranjeros tendrán la tarea de identificar qué clientes están sujetos a este reglamento y deberán asegurarse de que tienen la capacidad operativa para satisfacer las demandas de Washington.Si no respetan esta obligación, destinada a las cuentas superiores a 50.000 dólares, se exponen a una sanción: una retención de 30% sobre los ingresos brutos percibidos por sus actividades en Estados Unidos.“Es el arma atómica”, comentó Saint-Amans. Más de 77.000 bancos en todo el mundo se mostraron dispuestos a colaborar con Estados Unidos para curar en salud su relación con la economía más grande del mundo.Y para consolidar el dispositivo, Washington obtuvo el compromiso de más de 70 países para hacer respetar la ley FATCA. “Apoyo internacional”Las grandes potencias occidentales (Gran Bretaña, Francia, Alemania…) figuran en esta lista junto a plazas financieras reputadas por su opacidad: Suiza, Luxemburgo, Islas Caimán, Singapur…“El fuerte apoyo internacional para FATCA no deja ninguna duda”, estimó recientemente Robert Stack, secretario adjunto del Tesoro para gravámenes internacionales.La administración Obama impulsó en 2009 una ofensiva contra los paraísos fiscales, en lo más fuerte de la crisis financiera. Los países industrializados y emergentes del G-20 se han comprometido ya a generalizar el intercambio automático de información.Sin embargo, Washington ha tenido que enfrentarse a la hostilidad de la industria bancaria, inquieta por el coste del dispositivo y su complejidad.“Esta ley es increíblemente complicada y habría que preguntarse si sus costes no son mayores que sus beneficios”, indicó Payson Peabody, de la organización Sifma, que representa a grandes nombres de Wall Street.





Discussion about this post