POSADAS. “Queremos que se nos reconozca como sujetos de derecho. Que no nos miren más como los pobres. Muchos años vivimos invisibles para el país y la deuda con este sector es el reconocimiento de la propia sociedad argentina”, exclamó Miguel Fernández, presidente del Foro Nacional de la Agricultura Familiar (Fonaf) de la Argentina, quien accedió a una entrevista exclusiva con PRIMERA EDICIÓN. Una vez creada en el 2003, cuando se empezaron a juntar los países del Mercosur y además los invitados, la Fonaf se comprometió e insistió en la necesidad de defender a la agricultura familiar como eje central y base de cualquier economía en los hogares de los países de Latinoamérica.En el marco de su XXI edición, la Reunión Especializada de Países del Mercosur convocó la semana pasada a ocho países en la capital misionera, quienes se hicieron presentes a través de sus asociaciones de productores y autoridades gubernamentales, para debatir sobre la actualidad del sector, las necesidades y los desafíos previstos para este tiempo.¿Qué objetivos se plantean los países del Mercosur a través de las reuniones especializadas?Este año la Organización de las Naciones Unidas declaró el Año Internacional de la Agricultura Familiar. A su vez, le da la institucionalizad a la misma a los pequeños productores, que antes se los ha llamado campesinos, colonos, pero hoy están denominados bajo este nombre y son agricultores. En el mundo se está hablando de la importancia de la agricultura familiar y estamos seguros de que somos el sustento de los países. Entonces estas reuniones son las que discuten todas las necesidades, las políticas públicas que deberían los estados nacionales aplicar para los pequeños productores, y luego se aconseja a los gobiernos nacionales de lo que se ha planteado en los foros.¿Qué necesita la agricultura familiar de la Argentina?Nosotros somos los productores genuinos, los que vivimos en el campo, los que no reclamamos. Si nos cae la lluvia, nos cae, nos levantamos y nos acostamos con el sol cuando sale; entonces hasta hace unos años vivíamos sin ser visibles para el país. De un tiempo a esta parte se ha sabido trabajar con alrededor de 1.400 técnicos distribuidos en todo el país y, a pesar de que no es un número superior, sabemos que vamos por buen camino.Acá hay una deuda del pueblo argentino de reconocer a este sector. Como sector productivo, cultural, económico y social que va a sostener a este país y otros también. Porque nosotros, todos los que trabajamos en esto de los pequeños productores, es como que lo hacemos mil para cuatro. Porque justamente son cuatro o cinco las empresas que nuclean toda la producción que nosotros sacamos, porque son los que tienen las condiciones para acopiar, trasladar y también para comercializar.Entonces, esas infraestructuras son las que de a poco se van construyendo. Hemos logrado cosas, pero no es todo. Falta más y en esta construcción colectiva estamos.¿De qué se trata la iniciativa que tuvo el Foro y hoy se encuentra en el Congreso de la Nación?Nosotros, en este Año de la Agricultura Familiar, hemos presentado desde la Fonaf un anteproyecto de Ley que ya se encuentra en discusión en el Congreso de la Nación, donde van a convocar a todas las instituciones de la sociedad argentina que quieran discutir. Porque allí proponemos que se nos reconozca como sujetos de derecho. Que no nos crean y no nos miren más como los pobres. Somos sujetos de derecho y como tales tenemos derecho de acceso al crédito, a las viviendas dignas, a las comunicaciones, al transporte, a las cadenas de frío, las salas de faena que nos hacen falta, galpones de acopio y también las ventas. Porque la comercialización es el cuello de botella más grande que tenemos nosotros los productores. Terminamos vendiéndole a los grandes, a los pulpos, y nosotros nos quedamos sin nada.Los grandes acopiadores son los que terminan quedándose con las rentas de todos los pequeños productores argentinos. ¿La agricultura familiar de este siglo XXI ya no puede avanzar sin tecnología aplicada en las chacras?Estas son justamente nuestras propuestas en este tiempo. Nosotros somos los que sufrimos las necesidades pero hemos pasado de necesitar a organizarnos y reclamar por nuestras necesidades. No podemos industrializar la producción si no contamos con tecnologías aplicadas. Esto es simple. Si nosotros pudiéramos industrializar, podríamos ser nosotros los que marcamos el precio del producto. Lamentablemente hasta ahora no hemos conseguido todo lo que necesitamos, pero vamos por ese camino. Por poner un ejemplo: anteriormente los que criaban cabras tiraban la leche porque obligadamente debían extraer de los animales y, si no contaban con máquinas de frío, la materia prima se echaba a perder. Hoy contamos con dos o tres fábricas de yogurt de leche de cabra. Y ahora, con una fábrica de curtiembre, se recupera el cuero que antes también lo tiraban. Estamos incorporando cobertores para que no se produzcan solamente productos de estación. Porque los que acopian son los que definen en qué tiempo sacar al mercado muchas veces la producción, y ahí es donde triplican el precio.En la actualidad, con este golpe que ha tenido la Argentina en los últimos meses, nosotros hemos cambiado la pregunta. Antes decíamos qué necesitamos los pequeños productores del Estado, sin embargo ahora decimos al revés: qué necesita el Estado de nosotros.Somos nosotros los artífices fundamentales para acompañar a bajar la inflación en nuestro país. Y estamos seguros de lo que estamos diciendo porque si tenemos aplicadas estas tecnologías que necesitamos y en los lugares que corresponda, estamos seguros de que podemos cambiar la historia de nuestro país. Tenemos que mirar un poco hacia adentro y es lo que le estamos diciendo a nuestro Gobierno nacional: no miremos otro mundo, miremos el nuestro. Y para eso necesitamos y requerimos un constante acompañamiento y apuesta del Estado en este sector. Sin ellos es imposible. De acuerdo al dato que tenemos en la Fonaf, que ya supo llegar a más de 150 mil jefes de familias argentinas, estimamos que tenemos alrededor de 240 mil familias que están trabajando de manera registrada, y la intención es que volvamos a tener más de un millón de productores como hubo en su momento. Que la gente vuelva al campo.





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