CERRO CORÁ. Un bebé aborigen de apenas 2 años murió ayer en plena aldea y todo apunta a un grave cuadro de tuberculosis, según le contaron sus familiares a la Policía. El niño había estado internado en Paraguay, Eldorado y en Pediatría de Posadas, de donde su madre decidió retirarlo “porque los médicos no estaban haciendo nada”.Así lo pudo confirmar PRIMERA EDICIÓN en base a las fuentes consultadas en las últimas horas, quienes sostuvieron que la mujer habría decidido dejar al pequeño en manos de los líderes de la comunidad Urundaití, donde finalmente falleció en la tarde de ayer.Todo comenzó algunos meses atrás, cuando el bebé de 2 años mostró síntomas graves y fue trasladado por su madre hasta distintos hospitales de la región e incluso del Paraguay.En esos centros asistenciales el niño habría sido diagnosticado con tuberculosis, según contó ayer la madre del pequeño, de 18 años. El periplo de la familia terminó en el Hospital de Pediatría de Posadas, donde el último viernes la madre del pequeño finalmente decidió firmar un alta voluntaria y retiró al pequeño “porque los médicos no estaban haciendo nada”, según sus palabras.Junto al pequeño llegaron en las últimas horas a la aldea Urundaití, emplazada a unos 17 kilómetros de Cerro Corá, a orillas del arroyo Garupá, en jurisdicción del denominado Paraje Tacuaruzú.En ese lugar, cerca de las 15.55 de ayer, el niño lamentablemente dejó de existir, ante el dolor de la comunidad, que entonces dio aviso a la guardia de emergencias de la comisaría de Cerro Corá.Efectivos policiales de esa dependencia y de la Unidad Regional X llegaron entonces a la escena para la realización de las correspondientes pericias. También arribó al lugar el médico policial, quien trabajaba en el caso al cierre de esta ediciónAl respecto, una fuente confirmó que el niño sufría de tuberculosis, aunque hasta el momento los investigadores se mantienen cautos al respecto y aguardan por los informes oficiales, que podrían conocerse en las próximas horas. El eterno recuerdode Julián AcuñaAunque con varias diferencias, el caso trae a la memoria la lucha de Julián Acuña (4) y sus padres, a mediados de 2006, presos del choque cultural entre la medicina aborigen y la del “hombre blanco”.Oriundo de la aldea Pindó Poty, el niño fue diagnosticado de una cardiopatía que lo llevó hasta Buenos Aires mediante una orden judicial, ya que los ancianos de la comunidad guaraní decían que podían curarlo en su ambiente original.El 17 de julio de 2005 Julián fue derivado al Hospital de Niños de Buenos Aires y meses después, en septiembre, fue intervenido de urgencia pese a que sus padres jamás autorizaron el procedimiento.Los médicos dijeron que la operación había sido un éxito. El 24 de octubre, Julián regresó a la aldea cercana a El Soberbio junto a sus padres, pero antes de navidad debió regresar a Buenos Aires por complicaciones. Allí descubrieron que no había nada que hacer.El pequeño volvió a Misiones el 12 de mayo y el 23 de ese mes regresó con los suyos en la aldea. La muerte lo sorprendió el 1º de junio. Ante el dolor de todo un país, que había seguido el caso por los medios.





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