SAO PAULO, Brasil (AFP-NA). La policía lanzó gases lacrimógenos, balas de goma y bombas de estruendo para dispersar manifestantes antiCopa en San Pablo, donde se inauguraba ayer el Mundial de fútbol, constató un periodista de la AFP.Un centenar de manifestantes, muchos del colectivo anarquista Black Bloc, vestidos de negro y con el rostro cubierto, rompieron carteles de señalización, semáforos y montaron barricadas en llamas en una céntrica avenida.Lanzaron botellas de cerveza y piedras contra la policía, que los dispersó con gases lacrimógenos, balas de goma y bombas de estruendo.Los manifestantes buscaban acercarse lo más posible al estadio Arena Corinthians, donde el Mundial se inauguraba a las 17 (hora local) ante más de 60.000 hinchas y doce jefes de Estado y de Gobierno.Los enfrentamientos tuvieron lugar luego de que la policía utilizó balas de goma y gases para dispersar otra protesta más pequeña cerca de la estación de metro Carrao de Sao Paulo.Ese grupo, que llevaba una pancarta que rezaba “Si no tenemos derechos, no habrá Copa”, también quería marchar hacia el estadio, pero la policía de choque, equipada con grandes escudos, los dispersó antes del arranque.Un policía disparó balas de goma contra un manifestante sin camiseta que se ubicó en medio de la calle y se negaba a partir. La policía luego lo detuvo.“¡No habrá Copa!”, cantaban los manifestantes antes de ser dispersados, una frase que se ha convertido en el lema de muchos brasileños indignados con los 11.000 millones de dólares que el Mundial costará a los contribuyentes brasileños, y que reclaman para la educación, la salud, la vivienda y el transporte.Heridos Dos periodistas de la televisión estadounidense CNN fueron heridas levemente en un brazo y en una muñeca mientras cubrían la protesta al recibir el impacto de una granada de gas lacrimógeno lanzada por la policía.El portal de noticias G1 de Globo informó que un total de cinco periodistas resultaron heridos en la manifestación: dos de CNN, uno de la agencia AP, uno de la televisión francesa y uno de la televisión brasileña SBT.Al menos un manifestante enmascarado también fue herido, dijo un periodista de la AFP.Gregory Leao, un estudiante de 27 años que participó en la protesta, dijo que los manifestantes querían aproximarse al estadio.“El objetivo es poner fin a la Copa del Mundo. Nos damos cuenta de que no lo conseguiremos pero creemos que los brasileños deben participar en una revuelta”, dijo a la AFP.“Los brasileños aman el fútbol pero no precisan esto ahora”, añadió.Para este enorme país de 200 millones de habitantes, la Copa tiene un sabor agridulce. Muchos brasileños salieron a las calles vestidos de verde, azul y amarillo, los colores de su bandera y su Seleção, incluida la presidenta Dilma Rousseff, que recibió a la presidenta chilena Michelle Bachelet con un blazer verde. Pero otros tienen miedo de las protestas o pretenden participar en ellas.También en San Pablo, cientos de manifestantes se reunieron pacíficamente fuera del sindicato de empleados del metro, que amenazó hasta último minuto con reanudar este jueves la huelga de cinco días suspendida el lunes.En Río, los trabajadores aeroportuarios en tierra fueron los últimos en sumarse a una huelga parcial de 24 horas este jueves.En la mañana, un grupo de ellos bloqueó una avenida cercana al aeropuerto internacional, provocando un embotellamiento en el tránsito.Unos 500 manifestantes que intentan revivir la histórica revuelta social de junio de 2013 marcharon asimismo en el centro de Río, al grito de “¡FIFA go home!”. Táctica del no diálogoAl salir de la parada de metro Carrão, a cinco estaciones de la del estadio inaugural, los agentes de policía registran a cualquiera que lleve una mochila. No se puede salir sin ser registrado. Lo hacen ordenada y educadamente.La consigna es clara: no dejar que se concentre mucha gente para que no reúnan la capacidad de cortar la carretera que lleva al estadio. Para ello, cargan desde el principio sin esperar a que se produzca ninguna provocación por parte de los manifestantes. Lanzan bombas de efecto moral enseguida y alguna bala de goma, que alcanza a un manifestante en el brazo. Jóvenes y periodistas se indignan e intentan un diálogo que la policía no permite.




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