BUENOS AIRES (DyN). En una época marcada por la depresión financiera internacional y el malestar social a causa de la crisis económica de 1929, el planeta futbolero tuvo su primera Copa Mundial en tierras sudamericanas, con los equipos rioplatenses como grandes protagonistas.Argentina, que vivía un tiempo de pleno desarrollo desde el punto de vista futbolístico, ya que se consumaba el último tramo del amateurismo, presentó en la Copa un plantel plagado de figuras que arrasó a sus rivales en las primeras fases, aunque se le escapó el cetro al caer en la final frente a Uruguay por 4 a 2, después de ir ganando 2-1 al término de la primera parte. El conjunto charrúa, la sensación del momento, consiguió entonces triunfar en “su” Mundial y confirmó su dominio en este deporte, al ser también vigente bicampeón olímpico, luego de obtener las medallas de oro en los Juegos de París 1924 y de Amsterdam 1928.Esta idea de celebrar la primera Copa del Mundo en Uruguay no tuvo el entusiasmo de los países europeos por la difícil realidad que tenían en su orden social y económico, y hasta lo tomaron como una ofensa tener que viajar hasta los confines del globo. Sólo tuvo como representantes a Francia, Yugoslavia, Rumania y Bélgica.Los demás equipos, también invitados por la FIFA, fueron Uruguay (el anfitrión), Argentina, Brasil, Estados Unidos, México, Paraguay, Chile, Bolivia y Perú.Las selecciones se dividieron en cuatro grupos y en cada uno de ellos hubo un europeo para que haya enfrentamientos entre conjuntos de ambos continentes.Argentina compartió su zona con Francia, México y Chile. Los albicelestes comenzaron su aventura mundialista con tres triunfos que les posibilitaron clasificar a las semifinales: 1-0 a Francia, 6-3 a México y 3-1 a Chile. En la siguiente ronda, Argentina se cruzó con Estados Unidos y lo goleó 6 a 1.La final tuvo un trago amargo para los argentinos, que perdieron 4-2 ante Uruguay y se fueron del Estadio Centenario, construido especialmente para este Mundial, sin la Copa, en un momento de reestructuración del fútbol local y en vísperas de la profesionalización de 1931. Dejando la competencia oficial de lado, Argentina no vivía una realidad tan distinta a la europea porque el gobierno de Yrigoyen estaba atacado por una profunda crisis económica que generó un importante incremento de la desocupación, de las villas miserias y de la delincuencia.Con este marco desolador, en estas tierras se vivían tiempos de angustia e incertidumbre y el ambiente se preparaba para el primer Golpe de Estado del 6 de septiembre de 1930, liderado por el general José Félix Uriburu, que terminó derrocando al líder radical.Desde el otro lado del Río de la Plata, Guillermo Stábile (goleador del Mundial con ocho conquistas), Francisco “Pancho” Varallo, Carlos Peucelle, y Juan y Mario Evaristo, entro otros, trataban de lograr la primera hazaña del seleccionado argentino, que estuvieron a cuarenta y cinco minutos de conseguirlo.




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