POSADAS. Tan sólo cinco policías por noche para cubrir una jurisdicción que se calcula en 30 mil habitantes. Increíble pero real: la comisaría seccional Decimoquinta (en esta nota llamada Distrito 15) cuenta con esa cantidad de efectivos para cubrir un área que se extiende desde la ruta nacional 12, entre Jauretche y Alicia Moreau de Justo, hasta el límite con Corrientes.En ese contexto, no sorprenden los últimos datos estadísticos: en esa área se registraron tres homicidios en sólo 42 días; es decir, la mitad de los que ocurrieron en Posadas en lo que va del año.A la cantidad exigua de efectivos, se suma el hecho de que la dependencia policial carece de teléfono fijo; una situación increíble a esta altura de los acontecimientos.Los vecinos de esa vasta jurisdicción deben comunicarse con la línea de Emergencia 911 o al Centro de Comunicaciones de la UR I (4447686).Una circunstancia similar se produce en Itaembé Miní, con idéntica cantidad de policías por noche y un sólo móvil para patrullar un territorio enorme, calculado en 60 mil habitantes.De hecho, por lo general, se opta por no patrullar y acudir solamente a los llamados de urgencia.Ambas dependencias de seguridad, vale decirlo, cuentan con apoyo del Comando Radioeléctrico San Isidro en caso de extrema necesidad, pero la ayuda se produce en la represión y no en la prevención, una arista clave en la lucha contra el delito y la inseguridad.Si bien es cierto que uno de los crímenes, el de Cabral, se produjo en medio de un presunto drama familiar, no lo es menos el hecho de que resulta un sector extremadamente amplio para el servicio de seguridad y prevención que se brinda.De hecho, cuando la Unidad Regional X, de la que depende la Decimoquinta, dispone la realización de operativos de control, convoca a varias comisarías y grupos especiales para trabajar con tranquilidad.Y si a ese conjunto de carencias, obstáculos y necesidades se suma el hecho de que los muchachos no se esfuerzan mucho por salir a las calles, menos aún en horas de la noche, entonces el panorama asoma poco alentador.La prevención es una arista, una herramienta en la lucha contra la inseguridad; contra el flagelo del delito.Por sí sola no garantiza el final de nada, aunque quizás atenúa un poco.Tampoco es la solución la teoría de la “tolerancia cero” o acabar con la puerta giratoria. El problema deviene de cuestiones estructurales, ligadas a carencias y exclusiones de los sistemas de salud, educativo y laboral entre otros.El papel de la Policía es determinante pero no de esta manera, con cinco policías por noche para una comunidad estimada en 30 mil habitantes.La cuestión salarial, que años atrás parecía ser el problema de cuajo, que una vez solucionado iba a resolver el problema de la inseguridad, no cambió radicalmente nada.Ni siquiera la predisposición de los uniformados. Recibieron aumentos como pocos en el escalafón estatal; un recién ingresado lleva en mano más de ocho mil pesos, pero se sigue prestando un servicio por $2.500. Eso de “verdadera vocación de servicio” no es un lema aplicable a todos los integrantes de la Policía de Misiones. Tres detenidos, entre ellos un hijo de policía, por el crimen del serenoTres son los jóvenes detenidos por su presunta participación en el homicidio de Juan Carlos Katz, el vigilador privado agredido sin piedad en una plaza del barrio Prosol que murió el viernes pasado en el sector de cuidados intensivos del hospital escuela Ramón Madariaga.Entre los sospechosos se encuentra el hijo de una mujer policía, quien tendría antecedentes por delitos menores y adicción a los estupefacientes. No hay menores entre ellos y en las próximas horas prestarán declaración indagatoria en el Juzgado de Instrucción 6 de Posadas, a cargo del magistrado Ricardo Walter Balor.La principal hipótesis apunta a un homicidio en riña, aunque el trasfondo estaría vinculado al mundo de la compra-venta de drogas.La agresión ocurrió el domingo 11 de este mes y Katz falleció en las primeras horas del viernes siguiente.Fuentes de la pesquisa no descartaron que se produzcan nuevas detenciones con el transcurrir de las próximas horas. En el caso interviene la comisaría seccional Decimoquinta. Se nota en la prevenciónUno de los tantos barrios que se ven afectados por esta situación es el Miguel de Güemes, pegado a Mini City, sobre la exruta provincial 213.En ese lugar desde hace varias semanas un grupo de jóvenes se dedican “a cobrar peaje”, según denunció un vecino, quien prefirió mantener su nombre en el anonimato.Según contó el hombre, “son chicos que están constantemente bajo los efectos del alcohol y las drogas, que también se aprovechan de los chicos que van a estudiar a la escuela del barrio”, relató. El vecino dijo que en más de una oportunidad llamaron a la Policía, pero no tuvieron respuesta. Y claro: hay 5 policías por guardia para una jurisdicción que tiene unos 30 kilómetros de largo.





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