POSADAS. Las 45 familias mbya que viven en la comunidad de Koenyu no tienen luz ni una perforación que garantice el consumo de agua segura. Tampoco cuentan con un espacio comunitario para reunirse o que pueda ser utilizado en los operativos de vacunación o control de la salud. Pero la carencia que más le duele a la comunidad es la escuela, un servicio básico que vienen pidiendo desde hace ya cuatro años, cuando se constituyó esta aldea ubicada en el valle del Cuña Pirú, a veinte kilómetros de Jardín América y a doce de Aristóbulo del Valle, pero no obtienen respuesta. En Koenyu viven 65 chicos en edad escolar que no van a la escuela. Por obvias razones, ninguno sabe leer ni escribir. Según contó el cacique de la comunidad a PRIMERA EDICIÓN, Néstor Morínigo, la mayoría de los integrantes de Koenyu tiene Documento Nacional de Identidad (DNI) pero ninguna de las familias cobra en la actualidad Asignación Universal por Hijo (AUH) porque los que logran completar el trámite son dados de baja poco después por no cumplir con el requisito de la escolaridad obligatoria. Paradojas de esta Argentina que exige a los padres enviar a los chicos a la escuela sin garantizar el acceso a este servicio en todas las poblaciones. Estos son los excluidos entre los excluidos. Quieren recuperar la madera para levantar la escuelita Según precisó el cacique, las dos escuelas más cercanas están a cinco y once kilómetros respectivamente. “Pero para llegar a la escuela que está a cinco kilómetros los chicos no solo tendrían que caminar sino que también deberían cruzar la ruta y eso es muy peligroso. Pese a eso, algunos comienzan cada año pero después empiezan a faltar y dejan. En invierno y con lluvias se hace más difícil”, contó. “Nosotros no estamos pidiendo que construyan una gran escuela en nuestra comunidad, pero sí que nuestros hijos puedan recibir clases de una maestra designada por el Consejo General de Educación (CGE)”, detalló. Precisamente, a principio del año pasado, con el propósito de construir un espacio comunitario que pueda ser utilizado como aula, las familias de esta comunidad cortaron algunos árboles de su predio y pidieron a un aserradero que corte las tablas. Pero esas treinta tablas todavía no volvieron a la aldea porque fueron incautadas en la ruta por Gendarmería, hecho por el que está siendo investigado el conductor del camión que llevaba las tablas a los guaraníes. “Yo me presenté en la comisaría para explicarles que esa madera es de nuestra comunidad, que no era para venderla sino para levantar nuestra escuelita pero hasta ahora no nos devolvieron las tablas”, comentó apesadumbrado el cacique. La cultura y costumbres guaraníes son amigables con el medio ambiente. Los mbya no cazan ni pescan por entretenimiento, sólo para su alimentación. También es conocida su relación respetuosa con el monte y la tierra, la preservación del monte es condición necesaria para la supervivencia de este pueblo, no sólo porque allí encuentran sus alimentos y plantas medicinales, sino también porque su cultura y valores espirituales están íntimamente ligados a él. Las plantas más pequeñas, como tacuaras, suelen ser usadas por los guaraníes para la construcción de sus viviendas y el templo. Reservan los árboles más grandes para las construcciones comunitarias. Suspensión de asignaciones La Administración Nacional de Seguridad Social (Anses) informó sobre la suspensión de 691.443 asignaciones universales por hijo (AUH) porque los padres de los beneficiarios no cumplieron con los requisitos requeridos en salud y educación. Indicó además que buena parte ya fueron rehabilitados para recibir el beneficio después de comprobar que habían vuelto a las escuelas o porque presentaron los certificados escolares o médicos. De cualquier manera, hubo 373.694 que dejaron de percibir el beneficio. Según la Anses, durante 2013 se incorporaron nuevos beneficiarios: sólo en febrero, percibieron la AUH los padres de 3.410.061 chicos, un 4,2% más que un año atrás. El beneficio pasó en junio pasado a 460 pesos por chico, de los cuales el 80% se percibe todos los meses y el 20% restante al presentar los certificados de vacunación y de escolaridad.




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