POSADAS. “Quedate quieta o te quemo”, dijo el asaltante a modo de amenaza y luego encerró a la comerciante en el baño. Todo esto sin dejar de apuntarle con un revólver calibre 32 largo. El relato no pertenece a una película de acción o policial, lamentablemente es algo que sucedió en esta capital, el pasado martes a las 21.15, en una pollería ubicada sobre la avenida San Martín, casi Martín Fierro. Luis Eduardo Castelli, marido de la mujer damnificada (Liliana Patricia Ramírez), contó a este Diario que “a esa hora mi señora estaba en el local cuando entró un muchacho de unos 25 años, pelo corto, morocho y bien vestido, que no despertaba sospecha alguna. Se hizo pasar por cliente y preguntó primero si tenía carne molida de pollo y de paso hasta qué hora estaba abierto el negocio, por lo que ella le contestó que hasta las 21.30 o 22. Entonces salió, porque justo llegó mi hijo de 20 años en su moto. Resulta que mi señora le pidió a mi hijo que vaya a comprar yerba para tomar unos mates, en un negocio ubicado a la vuelta de la cuadra. Como es cerca, mi hijo se fue caminando y dejó su moto. Apenas mi hijo salió a comprar y aprovechando que mi esposa quedó sola, ingresó el mismo sujeto que antes era supuestamente cliente, pero esta vez empuñando un arma de fuego que por la descripción que me dio ella se trata de un revólver calibre 32 largo de color negro”. “Le dijo amenazante y apuntándole ‘quedate quieta y metete en el baño o te quemo’. Ante esta situación ella ingresó al baño y siguió viendo el accionar de los delincuentes por la mirilla de la puerta. Allí notó que el ladrón tenía un cómplice, también joven, flaco, alto y de pelo largo, a quien no pudo ver con tanta claridad. Este último le daba órdenes al que estaba armado. Le decía ‘revisá bien que ella se agachaba para guardar la plata abajo del mostrador’. Se apoderaron de la recaudación del día, unos 500 pesos y de la cartera de ella, con un teléfono celular. Fue todo muy rápido. Antes de escapar tomaron las llaves de la moto de mi hijo, una Gilera Tunning de 125 cc. (dominio IHD-400) de colores rojo y gris, y escaparon”. “A los pocos minutos llegó mi hijo y fue una casualidad del destino que no se cruzó con los malvivientes, que estaban dispuestos a todo. Creo que mi hijo iba a reaccionar y ellos le hubieran disparado sin el menor reparo”. Seguidamente, Luis dijo que “creemos que son los mismos delincuentes que el pasado sábado a las 23 intentaron robar en una rotisería de la zona, donde falta iluminación. Esta zona es una ‘boca del lobo’, porque la oscuridad que existe favorece a los delincuentes, que incluso hoy a la madrugada (por ayer), asaltaron a una mujer que bajó del colectivo y huyeron en una moto de color rojo tipo cross”. Finalmente, el hombre denunció que “es increíble lo que demoró el 911 en enviarnos policías. Le avisamos apenas se concretó el robo, y tardaron 25 minutos en llegar al lugar. El servicio de emergencias tiene una pésima atención”.




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