POSADAS. Una historia singular y particular es la que protagoniza el padre filipino Giberto Cabrera Salares de 48 años y IV Dan taekwon-do ITF.Este sacerdote cristiano que hace 18 años entrega la palabra de Dios por distintos puntos de la tierra colorada recaló este año en el populoso barrio de Villa Cabello, más precisamente en la iglesia Inmaculado Corazón de María.Allí además de dar sus habituales misas, este cura dicta clases de taekwon-do en el salón Cáritas que está al lado de la iglesia ubicada en la calle Hermelinda Odonetto (entre las avenidas Tacuarí y Centenario).Cabrera junto a un grupo de colaboradores de la Academia Internacional de Taekwon-do a cargo de la entrenadora Alicia Zalesak ya enseña de lunes a jueves de 18 a 20 a niños, adolescentes y adultos.Este particular cura párroco señaló a DE PRIMERA que la enseñanza de este deporte marcial “nació como una actividad complementaria a su tarea pastoral”.Enseñar y acercarse a los niñosA lo que agregó, “hoy lo tomo como un hobby que me permite un acercamiento más directo con los jóvenes y niños. Los llamo, les digo que se acerquen y a través del taekwon-do se alejan de malos hábitos. Los padres también deben incentivar a sus hijos a realizar cualquier actividad física. Hacer deporte no es un gasto, es una inversión a futuro para la salud de los niños y jóvenes”.Cabrera reseñó que desde chico hacía karate, pero cuando llegó a la Argentina se volcó al taekwon-do. “Comencé a enseñar y tuvo muy buena aceptación en las comunidades donde estuve, como en Capioví que tengo seis cinturones negros que empezaron conmigo”.“Me encantaría que la comunidad se acerque a practicar este deporte que posee profundos valores que hacen muy bien a grandes y chicos”, concluyó.




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