KUALA LUMPUR, Malasia (Medios Digitales). “Las mejores mentes del mundo se aplican en este trabajo. Estamos utilizando todos los avances tecnológicos así que, si este misterio tiene solución, lo solucionaremos”, dijo ayer el primer ministro de Australia, Tony Abbott, cuyo país dirige la búsqueda internacional en el océano Índico del avión de Malaysia Airlines desaparecido el pasado 8 de marzo con 239 persona a bordo.“Es una operación extraordinariamente difícil. Estamos buscando en una vasta zona del océano y trabajando con información bastante limitada”, argumentó Abbott en una conferencia de prensa en la base aérea de Pearce, en Perth, para explicar la ausencia total de pruebas sobre la presunta caída de la aeronave cerca de esa localidad.El gobernante aseguró además que no va a haber “un límite de tiempo” para la búsqueda y que “la intensidad de la búsqueda y la magnitud de las operaciones está aumentando, no disminuyendo”.Las familias han criticado duramente el manejo de Malasia de la búsqueda y la investigación, incluida la decisión durante la semana pasada de decir que, basado en las pruebas obtenidas por satélites, el avión se estrelló en el Océano Índico meridional.Abbott rechazó las sugerencias de que su homólogo malasio había sido demasiado apresurado al anunciar esa noticia, dado que no se han encontrado restos confirmados del avión y que su último avistamiento fue en el radar al noroeste de Malasia en dirección a la India.“La acumulación de evidencia es que el avión se ha perdido y se ha perdido en algún lugar en el sur del Océano Índico”, subrayó.Coordinación El primer ministro de Malasia, Najib Razak, viajará mañana a Pearce para ver personalmente las operaciones de búsqueda, anunció el ministro malasio de Defensa, Hishamudin Husein, en Sepang, a unos 50 kilómetros de Kuala Lumpur.Hishamudin confirmó que se ha creado en Pearce un centro para coordinar las operaciones bajo el mando del ex jefe de las Fuerzas Armadas australianas Angus Houston.Australia, China, Corea del Sur, Estados Unidos, Japón, Malasia y Nueva Zelanda cooperan en el reconocimiento de una extensa zona del Índico unos 1.850 kilómetros al oeste de Perth, en busca de una pista o un resto que confirme que se sigue el camino correcto para dar con los restos de la nave.




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