POSADAS. El municipio de Puerto Rico se convirtió en una de las primeras comunas en reformar el Código de Nocturnidad y, desde el próximo fin de semana, los boliches abrirán hasta las 7 horas. Hasta el momento, después de más de una década de adhesión a la conocida “Ley Galeano”, se podía permanecer en los locales nocturnos hasta las 5 de la mañana.El Concejo Deliberante de dicha localidad, decidió el pasado martes por la noche, en su sesión ordinaria, sancionar la reforma a la ordenanza de nocturnidad.El presidente del deliberativo de Puerto Rico, el renovador Antonio Nobs, explicó en declaraciones a Radio A los fundamentos que los llevó a la reforma, con críticas hacia las restricciones aplicadas hasta ahora. “Lo analizamos a raíz de la petición de padres, de gente joven que sale a bailar y de vecinos que vieron nuestra adhesión al artículo 63 del Código de Faltas provincial que ponía el límite de las 5 de la mañana con 30 minutos más para desalojar la gente que estaba bailando. Nos encontramos con la finalidad menos querida de la ley. La idea era que los chicos vuelvan a entrar a los boliches a la medianoche, pero no fue así, porque la gente joven hace la previa y termina entrando a las tres de la mañana. Para las cinco que deben salir, los chicos se encuentran como una ‘lechuga’ y salen para hacer los famosos ‘after’ siendo peor el remedio que la enfermedad”, dijo el edil.Para Nobs, resulta mejor que los jóvenes permanezcan en los locales “que cuentan con un importante sistema de seguridad, es exagerada pero buena. Entonces, a las 5 cuando los chicos quieren divertirse, los largamos a las calles donde no hay seguridad. Nos pareció un contra sentido dado que la misma Municipalidad adhirió y por ello volvimos a poner el límite a las 7 con 30 minutos para desalojar, por la seguridad de la gente y la libertad del ejercicio ciudadano. Si somos libres, que seamos libres del todo”, manifestó.El concejal dijo que los primeros comentarios los recibió a inicios de 2012 “pero no les di mucha importancia, pensando que la cosa no era tan simple. Se fueron sumando voces y la cuestión se volvió insostenible para nosotros”.A modo personal contó que con su esposa salía a los boliches “siendo un poco víctima de ésto. Estábamos a las dos de la mañana casi durmiéndonos y no encontrábamos un boliche que arrancara. Fuimos incluso a Posadas y nos pasó igual”.Finalmente, reflexionó: “No quiero criticar al legislador, porque en el ánimo la finalidad era otra, pero fue más contraproducente que beneficioso”.Advirtió que en Puerto Rico no había equidad entre locales nocturnos y fiestas privadas, ya que las últimas no tenían límites.




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