ITACARUARÉ. El camión avanzaba despacio por el mal estado del camino de tierra. Estaba a pocos metros del acceso al asfalto de la ruta provincial 4 cuando dos criminales lo interceptaron a mano armada. Uno se posó en la ventanilla del acompañante y el cómplice, en la del conductor.Después de intimidarlos a punta de arma de fuego, el hombre que iba al volante fue obligado a entregar el dinero de la recaudación, estimado en 30.000 pesos.Con posterioridad, las víctimas debieron tenderse sobre la tierra, boca abajo, mientras los malvivientes aprovechaban para darse a la fuga con rumbo desconocido.Uno de los empleados de la firma damnificada aseguró que aún estaban en el suelo cuando escucharon el motor de un automóvil, dejando en claro que los pistoleros escaparon en coche.Los transportistas no pudieron aportar muchos datos sobre las características físicas de los ladrones, habida cuenta de la oscuridad reinante en la zona.El atraco se produjo el miércoles, alrededor de las 22, en un camino de tierra perteneciente al municipio de Itacaruaré.Uno de los pocos datos aportados por los damnificados es que los criminales tenían acento portuñol; uno era robusto y el otro delgado.Al menos hasta anoche no había mayores novedades respecto de su identidad o paradero.El trabajador que iba al volante, identificado como Hugo Carlos, fue agredido de un culatazo en el rostro. Al parecer, insinuó resistirse y los violentos no tuvieron contemplación.Una arista del caso llamó la atención de los investigadores, dependientes de la Unidad Regional VI, que las víctimas siguieron trabajando después del asalto, como si nada hubiera ocurrido.Desde esa unidad policial se informó que charlaron con comerciantes que habrían sido visitados después del ilícito por los repartidores y aseguraron que no vieron o notaron nada extraño en ellos.Incluso, que tampoco mencionaron absolutamente nada respecto de lo que supuestamente les sucedió.Se labran actuaciones en la comisaría de Itacaruaré, con conocimiento del Juzgado de Instrucción 5 de Leandro N. Alem, a cargo de la magistrada Selva Raquel Zuetta, concluyó el portavoz de la fuerza de seguridad. RelatosEl dinero robado a los repartidores era producto del cobro por la venta de mercaderías en la zona de Itacaruaré y alrededores.Tras la denuncia, la Policía se contactó con comerciantes y vecinos que habrían sido visitados por las víctimas después del asalto y contaron que estas no hicieron alusión a ningún episodio de violencia.Incluso, algunos de los testigos poseen teléfono fijo y tampoco recibieron el pedido de llamar a la Policía.En determinadas zonas del recorrido hay señal de telefonía celular, pero los damnificados no alertaron del episodio a los uniformados. Esta es la arista que despierta la atención de los detectives, aunque ello no desacredita la veracidad de la denuncia.




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