POSADAS. Desde la Sociedad Rural de Misiones (SRM) están muy molestos por la decisión del Gobierno nacional de restringir nuevamente los permisos de exportación (con el propósito de producir una baja en el precio de la carne); y afirman que la medida sólo agravará el cierre de más frigoríficos, pérdidas de fuentes laborales y principalmente se dejará de ser uno de los principales exportadores de carne a nivel mundial.En los últimos días, el Gobierno tomó la decisión de restringir la entrega de Permisos de Exportación de Carnes (ROEs) buscando con esta medida que “como consecuencia de dicha restricción, se produzca una baja en el precio de la carne para el consumidor argentino”.Para la entidad rural misionera, la política ganadera que la Nación lleva adelante desde marzo de 2006, tuvo como resultado una gran disminución del rodeo nacional que rondó los 10 a 12 millones de cabezas; el cierre de 137 establecimientos frigoríficos, con la consecuente pérdida de fuentes de trabajos para el sector de la carne (más de 20 mil despidos); y que Argentina pasará de ser el tercer exportador mundial de carne, a ser el undécimo detrás de países de la región como Uruguay y Paraguay. “Pasamos de exportar 745 mil toneladas anuales de carne a 195 mil toneladas en el año 2013. En diciembre del 2013 se exportaron 13.500 toneladas, lo que equivale al 5% de la demanda interna de carne, con lo cual la proyección continúa en descenso”, sostuvo Adrián Luna Vázquez, presidente de la entidad rural a PRIMERA EDICIÓN.Según sostuvo Luna Vázquez, “los hechos vienen demostrando que esta política que pretende defender el precio de la carne al mostrador, no ha tenido el más mínimo éxito. Por una parte, cualquier consumidor sabe lo que aumentó el precio de la carne desde marzo de 2006 a la fecha. Y por el contrario, el Gobierno ha debido convalidar una suba del precio de la carne en la lista de cortes de ‘precios cuidados’ en un 5%”.En las últimas horas el Sindicato de la Carne advirtió el cierre de otras tres plantas frigoríficas: Estancias del Sur; Hugues y San José, con un total de 1.120 trabajadores.“El mercado de la carne en nuestro país está compuesto por 200 mil productores; 400 frigoríficos; miles de matarifes y alrededor de 40 mil carnicerías, además de los supermercados. No es un negocio monopólico y mucho menos puede manipularse con un llamado telefónico. Es un mercado sensible a las inclemencias climáticas; a las fiestas; a los fines de semana etcétera. En fin es uno de los mercados más transparentes de nuestro país. Cerrar las exportaciones no es más que una medida para la tapa de los diarios, pretendiendo que la gente en general pensara que de esta manera el Gobierno nacional le está defendiendo el bolsillo. Pero la realidad demuestra que lo que sucede es lo contrario”, criticó el hombre de la SRM. El también productor ganadero de la provincia señaló que “no toda la gente sabe que la carne que se exporta es la de novillos de más de 450 kilos vivos. El argentino está acostumbrado a consumir carne de animales de 320 kilogramos. La mayor parte del consumo interno es de este tipo de animales -que en un 80% son terminados en Feed Lots-, cuyo costo de alimentación está dolarizado (maíz; subproductos de soja y girasol). Con lo cual, el cierre de las exportaciones no beneficia al consumidor”.Explicó que los “novillos pesados”, son en su gran mayoría alimentados a pastos aprovechando el veraneo de islas del Paraná y campos marginales de ganadería como Santa Fe; Entre Ríos, Chaco; Formosa; Misiones; y Corrientes. Con la devaluación realizada, de haberse abierto las exportaciones de carnes, motorizaría a que tanto productores como frigoríficos pudieran incursionar en la producción de estos animales para luego exportarlos. “A mayor exportación de estos animales, queda mayor saldo de cortes no exportables como aquellos cortes con hueso, y que únicamente se comercializan en el mercado interno a precios convenientes para el público. El frigorífico no tiene otra opción, lo que implicaría una mayor oferta de carne al consumo interno”, dijo.Desde la entidad misionera entienden que el cierre de las exportaciones, además de las pérdidas de puestos de trabajos ya señaladas, significa que el país en el momento donde sus reservas en moneda extranjera ha disminuido importantemente, se vea privado por año de un ingreso de liquidación de divisas de 3.725 millones de dólares. Además de los ingresos por la injusta aplicación de derechos de exportación de carne.“Otra consecuencia tremenda es que la ganadería argentina como producto en el mundo dejó de ser creíble, debido a la cantidad de incumplimiento de compromisos de remesas de carnes, dada la arbitrariedad en el otorgamiento de los permisos de exportación, perdiendo día a día mercados internacionales que va a ser muy difícil recuperarlos, y que van ocupando países que son mucho más serios al diseñar sus políticas comerciales”, añadió.Además indicó que “si hoy se quisiera normalizar las exportaciones, costaría mínimamente dos años alcanzar los niveles históricos de exportación, debido a que no se pueden adelantar los ciclos biológicos de crecimiento de un animal para llegar a los estándares requeridos. Para lograr precios sostenibles y acordes en el mercado interno, hay que aumentar la producción. Para aumentar la producción es necesario que se incentive; que se aliente al productor y a la industria. No sólo con subsidios”.





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