POSADAS. Un cabo de la Policía de Misiones de 27 años se quitó la vida de un disparo en la cabeza, en su propia vivienda, al verse rodeado por colegas que procuraban detenerlo a raíz de una denuncia de su sobrina, de nueve años, quien aseguró que el uniformado la violaba junto a su propio padre.Según pudo saber PRIMERA EDICIÓN, todo comenzó ayer por la mañana en la comisaría seccional Décima, al sur de Posadas, hasta donde la pequeña y su madre llegaron y radicaron una denuncia, en la que apuntaron contra el padre de la menor y un tío de la misma, efectivo de la fuerza provincial.Ante la situación, la Justicia ordenó la detención de los dos presuntos violadores, un hombre de 38 años y el mencionado cabo de Policía, con actual prestación de servicios en la Dirección de Seguridad de la costanera capitalina.Fue entonces que un grupo de efectivos procedió a la detención del padre de la víctima, quien no ofreció resistencia y fue alojado en una dependencia policial. Misma suerte debía correr el suboficial de la fuerza, pero todo sería diferente alrededor de esa segunda detención prevista.Uniformados de la Comisaría de la Mujer de la Unidad Regional X y de la comisaría seccional Sexta, por cuestiones de jurisdicción, llegaron minutos después de las 12.30 de ayer a una vivienda emplazada sobre avenida Zapiola al 3.000, a pocos metros de la intersección con Blas Parera, en la chacra 101.Los policías llamaron a la puerta, pero nadie atendió. Las puertas y las ventanas estaban totalmente cerradas. Entonces, los uniformados comenzaron a recabar datos con los vecinos, quienes contaron que minutos antes habían escuchado un disparo proveniente del interior del inmueble.Ante esta situación y las peores sospechas, los encargados del operativo ordenaron ingresar a la vivienda por la fuerza. Así fue como en el interior de una de las habitaciones hallaron el cuerpo sin vida del cabo de 27 años. A un costado se encontraba su arma reglamentaria, una pistola nueve milímetros, apoyada en su mano derecha.El propio magistrado Marcelo Cardozo, al frente del Juzgado de Instrucción 7 de Posadas por subrogación, estuvo en el lugar de los hechos y orientó el trabajo de los peritos de Criminalística.Ante la batería de elementos recolectada y el cuadro descubierto por las autoridades, los detectives no tienen dudas de que se trató de un suicidio. Más aún teniendo en cuenta la última llamada que realizó el efectivo policial, quien en diálogo teléfono con un familiar dio indicios sobre el porqué de su fatídica decisión (ver “Hice una macana, no sé si irme a la…”).De todas maneras, para evitar cualquier tipo de dudas, Cardozo ordenó que el cuerpo sea trasladado a la Morgue Judicial para la realización de una autopsia. Mientras tanto, el padre biológico de la criatura continúa detenido y en las próximas horas podría ser indagado por el juez a cargo de la causa. “Hice una macana, no sé si irmea la mierda o pegarme un tiro”Según pudo saber este medio, al saber de la denuncia radicada por la madre de la criatura, el efectivo policial se vio rodeado y presionado por su conciencia. Habría sido entonces que decidió llamar a un familiar cercano, con el que mantuvo un diálogo que ahora es investigado por la Justicia.“Hice una macana, no sé si irme a la mierda o pegarme un tiro”, habrían sido las palabras del cabo, minutos antes de ser hallado en una habitación de su casa con un disparo en la cabeza y el arma reglamentaria en la mano derecha.El cuerpo será sometido a una autopsia, mientras que el arma fue secuestrada para la realización de pericias.





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