ARISTÓBULO DEL VALLE. La Escuela Normal 6 de esta ciudad es una de las primeras en Misiones en elaborar el Código de Convivencia (CC) para todos sus niveles educativos: inicial, primaria, secundaria e Instituto Superior de Formación Docente.Desde la institución afirman que con su aplicación mejoraron la convivencia escolar, ya que las reglas son claras y los mismos estudiantes tuvieron una participación muy activa en su desarrollo. Los códigos se elaboraron en concordancia con lo establecido por la Ley para la Promoción de la Convivencia y el Abordaje de la Conflictividad Social en las Instituciones Educativas, también llamada la “Ley Antibullying” (Nº 26.892), sancionada por Diputados de la Nación el 12 de septiembre de 2013. Ésta se basa en “el respeto y la aceptación de las diferencias, el rechazo a toda forma de discriminación, hostigamiento, violencia y exclusión” y promueve “la resolución no violenta de conflictos”.NovedosoEn el código, se señala el diálogo como la vía más adecuada para resolver problemas de convivencia y se categorizan las faltas en leves, graves y gravísimas. Las sanciones y formas de resolución son acordes al nivel educativo.En el caso de la secundaria, si un alumno comete una falta grave, como golpear a un compañero, discriminarlo o acosarlo -bullying-, se evalúa la aplicación de amonestaciones pero no todo termina ahí: el estudiante que agredió debe hacer una investigación teórica sobre la falta cometida y reflexionar sobre sus acciones.Otro aspecto novedoso es que considera el “ámbito escolar” más allá del propio edificio de la escuela. Éste incluye los eventos de la Semana del Estudiante, el armado y desfile de carrozas, las fiestas organizadas desde la escuela y también contempla los entornos virtuales (Internet), observando posibles ciberacosos o insultos en Facebook, entre estudiantes o desde estudiantes a docentes. El mejor camino“Cuando todos participan en la construcción de un código de convivencia, todos lo respetan, porque la norma no es impuesta de afuera, sino que es el resultado de la participación de estudiantes y docentes en ese proceso de trabajo”, señaló a PRIMERA EDICIÓN Noelia Giménez, coordinadora institucional de Políticas Estudiantiles (Cipes) de la Normal 6, quien participó en este trabajo junto a Karina Díaz, profesora de Ciencias Jurídicas, quien se ocupó también de redactar los fundamentos legales, los deberes y derechos de cada uno de los actores.Señaló que durante el proceso de trabajo quedó demostrado que los estudiantes tienen mucho criterio para opinar y argumentar las normas. Además indicó que en muchos casos son los propios alumnos los que piden que la escuela les marque límites, porque en su casa no lo hacen. ¿Cómo elaboraron el Código?Esta institución ya había elaborado hace tres años un CC, que se encontraba vigente. Pero en septiembre de este año, con la aprobación de la Ley 26.892 iniciaron un nuevo proceso participativo, horizontal y democrático de desarrollo de los CC con adaptaciones para cada nivel educativo. Estudiantes, docentes, preceptores, directivos y padres intervinieron en los debates y discusiones punto por punto de dicho Código.En la secundaria, el proceso comenzó en cada curso: los delegados recibieron una copia del CC vigente y lo leyeron con sus compañeros, en las horas de las materias vinculadas con Formación Ética y Ciudadana. Con lápiz anotaron las sugerencias que deseaban realizar.En la primaria y el Neni, lógicamente, la participación de los padres fue más requerida que en la secundaria, ya que las responsabilidades recaen principalmente en los padres.Una vez consensuadas las sugerencias desde cada curso, los delegados las remitieron al Consejo de Convivencia, integrado por un directivo, un preceptor, un integrante del gabinete psicopedagógico y un Consejero Estudiantil por la secundaria y dos por el ISFD, uno por la carrera de Formación Docente y otro de Preceptoría -estos consejeros son electos en la votación del Centro de Estudiantes. En esa mesa, y tras una serie de reuniones, se debatieron las propuestas remitidas por cada uno de los cursos. Faltas leves, graves y gravísimasEl CC establece tres tipos de faltas: leves, graves y gravísimas. Las leves son, por ejemplo, interrumpir el desarrollo de la clase o no respetar la indumentaria que se debe llevar. “Los mismos estudiantes dijeron que la escuela parecía un desfile de moda y que era motivo de discriminación, porque no todos pueden comprarse la zapatilla o el jean de última moda. Entonces decidieron que debajo del guardapolvo lleven jean azul o negro y calzados de colores más neutros”, indicó Giménez. Si se transgreden las normas, esto es señalado por los propios estudiantes o por el preceptor. Se le hace un llamado de atención al alumno y si no modifica su actitud se le hace firmar el libro de firmas -que lleva el preceptor- y a las tres firmas, corresponde amonestaciones.La Consejera Estudiantil -en el nivel medio fue electa Belén Sarasúa- también recibe denuncias de los estudiantes y tiene acceso al Libro de Firmas. Asimismo tiene voz y voto en la aplicación de la sanción por faltas graves y gravísimas. Entre estas se considera la violencia física y el bullying. Siempre acorde a cada caso, el Consejo analiza la falta y aplica la sanción, que como se señaló, va más allá de las amonestaciones.“En la secundaria, el estudiante tiene que hacer un informe sobre la falta que cometió -violencia física, discriminación, violencia de género, si un varón golpeó a una mujer, etcétera- y exponerlo oralmente al profesor de Ética. Esta es una forma de comprender lo que hizo y reflexionar al respecto”, señaló Giménez. Respecto al nivel primario e inicial, indicó que se envía una nota a los padres para que lo hablen con su hijo en la casa. “Hay familias que sienten que se les va de las manos la situación y no saben cómo hablarlo, entonces lo más adecuado es que la docente cite a los padres para conversar”, dijo, resaltando que si bien está la intención, se ven limitados porque no cuentan con un número adecuado de psicopedagogos para atender los casos. El tereré, a debateEn el anterior CC de la Normal 6 se había prohibido a los estudiantes tomar mate y tereré en clase por dos motivos: dejaban las mesas sucias y hubo algunos alumnos que llevaron alcohol en los termos. Con la revisión del Código, los estudiantes pidieron reconsiderar esta prohibición. Los docentes y asesores les recome
ndaron que argumentaran de la mejor manera los porqués de permitir tomar tereré y qué estrategia se les ocurría para evitar los problemas que esta práctica generaba. Fue así que los chicos sugirieron que se debe usar jarra transparente para que se pueda ver la bebida y cerciorarse que es jugo y no alcohol; llevar un trapo para limpiar las mesas y tirar la yerba en un basurero diferenciado. “Los mismos chicos decidieron que si un alumno no cumple estas reglas, todo su curso no podrá tomar ni tereré ni mate durante un mes”, dijo Giménez.




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