POSADAS. La Cámara de Apelaciones en lo penal y correccional de Misiones declaró la nulidad del auto de procesamiento contra los cuatro penitenciarios vinculados con gravísimas irregularidades en el Complejo Penitenciario III de Eldorado.El fallo es de la Sala II del Alto Cuerpo, con el primer voto del camarista José Alberto López, al que adhirió su par José Jacobo Mass.Para los jueces, el auto de procesamiento no guardó las formas procesales y pasó por alto el principio de congruencia que debe regir en un resolutorio de esa importancia.Fuentes consultadas indicaron que “no se respetaron las formas procesales, en cuanto a las circunstancias de modo, tiempo y lugar y también, respecto de cuál fue el rol de cada una de las personas involucradas”. La Sala II ordenó que el expediente vuelva al Juzgado de Instrucción 3 de Puerto Iguazú, a cargo del magistrado Juan Pablo Fernández Rissi, para que dicte un nuevo auto de procesamiento.La misma fuente consultada indicó que la resolución del Tribunal de Alzada de ninguna manera significa una mejora en la situación procesal de los penitenciarios. Incluso, aseguró que en el expediente hay indicios más que suficientes para procesar a los imputados, pero respetando el debido proceso.La causa tiene cuatro integrantes del Servicio Penitenciario Provincial (SPP) en el ojo de la tormenta. Los alcaides inspectores César Florentín Barberán y Javier Edelmiro Núñez; el alcaide auxiliar Raúl Meza y el alcaide principal Rubén Cabrera.Habían sido procesados por las figuras de “incumplimiento de los deberes de funcionario público, abuso de autoridad y peculado”, pero ahora deberá precisar determinadas circunstancias de modo, tiempo y lugar, al menos si pretende sostener la acusación.AntecedentesLos cuatro son investigados por las gravísimas irregularidades detectadas en la Unidad Penal III de Eldorado. Entre otras, se denunció la instalación de carpas donde internos ‘privilegiados’ podían mantener encuentros íntimos dentro y fuera de los horarios de visitas establecidos por el reglamento interno.También la supuesta comercialización de mercaderías al exterior del penal, sobre todo reses de carne vacuna destinada a la población carcelaria.Esta maniobra ocurría mientras los presos se quejaban de la pésima comida que recibían en forma diaria.Al parecer no eran las únicas faltas que sucedían en la prisión del Alto Paraná.Se habría detectado, además, que había convictos que salían del perímetro de la cárcel sin autorización judicial ni con los requisitos mínimos que establece la Justicia para acceder a ese beneficio (principalmente encontrarse en la etapa de confianza antes de su reinserción a la sociedad).Esta irregularidad fue develada con un informe detallado del Tribunal Penal 1 de Eldorado, en el que se consignó que al menos tres reos no estaban en condiciones de salir de la prisión para realizar trabajos comunitarios. Como lo publicara PRIMERA EDICIÓN en abril pasado, la Unidad Penal III de Eldorado era un caos.Además de las anormalidades señaladas, también se producía el ingreso de celulares que eran comercializados por los mismos custodios entre la población carcelaria.En una requisa, incluso, se incautaron psicofármacos y marihuana. En un contexto de caos, no sería descabellado pensar que no se trataba solamente de fallas en el sistema de control durante los días de visita.





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