“La Argentina está corriendo el riesgo de pasar a una situación de difícil retorno”, advirtió la Conferencia Episcopal Argentina y echó luz sobre un avance que debería incluirse en la agenda urgente del regreso de Cristina Kirchner.El documento de los obispos, relativamente corto pero directo, fue presentado por el titular de la Iglesia Católica argentina, José María Arancedo, horas antes de que la Presidenta se sometiera a un último chequeo antes de recibir el alta médica.El Gobierno espera el retorno de Cristina para definir una serie de cuestiones tanto en el plano económico como en el político. La posibilidad de que la Argentina se convierta en un país narco ya acumula sostenidas señales de alarma y los antídotos deberían formar parte de esas prioridades.Días atrás la Justicia de Rosario trabó un embargo sobre el Club San Lorenzo de Almagro porque una parte del pase de su futbolista más promisorio, Ángel Correa, pertenecería a la llamada Banda de los Monos, en una operación de lavado de dinero proveniente del narcotráfico y de otras actividades ilícitas.La hermosa ciudad santafesina se volvió marquesina de una realidad que afecta a todo el país. Los narcos suelen ir ganando poder sobre la base del dinero y corrompen las instituciones hasta convertirse en estados paralelos.En esa provincia surgió el escándalo de los narcopolicías y atacaron a balazos a la casa del gobernador Antonio Bonfatti. Los detenidos están vinculados con bandas de venta de droga. Pero también hay otro escándalo de narcopolicías en Córdoba. Y en Buenos Aires y la Ciudad el avance de células del narcotráfico es notorio en countries y barrios de emergencia.Muchas veces se advierte que la Argentina puede transitar el recorrido de México en materia de narcotráfico. Según un informe del Departamento de Estado estadounidense de 2011, desclasificado la semana pasada, las autoridades mexicanas han intentado minimizar los crímenes del narcotráfico y su responsabilidad para resolverlos, antes de que el fenómeno mutara a drama nacional.La cantidad de muertes violentas prevista para este año en Rosario ya supera los 200, lo que equivale a alrededor de veinte por cada 100 mil habitantes (Rosario apenas supera el millón de residentes). En las últimas horas hubo tres más. Esas cifras son altísimas si se las compara con el resto del país de 5,5 por cada 100 mil, pero es baja con relación a las ciudades más violentas del continente como Tegucigalpa, Honduras (102/100 mil), la brasileña Manaos (70), o la estadounidense Nueva Orleans (56), reveló Perfil. En México, el índice es de 23/100 mil, pero hay estados con una situación alarmante como Acapulco (143), Nuevo Laredo (73) Cuernavaca (56) y Ciudad Juárez (56).Tareas pendientesLa Presidenta recibió ayer el alta neurológica y neuroquirúrgica pero debía someterse a un estudio cardiológico prolongado -a través de un dispositivo holter- para ver cómo será su regreso pleno a la actividad.Este último tramo del parte médico sugiere que la reaparición de Cristina será paulatina para un país que se encuentra desde hace un mes prácticamente en stand by debido a su estructura de poder hiperpresidencialista. Es cierto -como dicen muchos funcionarios- que el Gobierno sigue funcionando, pero las grandes decisiones están a la espera de la principal figura política del país. Hay expectativa por ver si finalmente habrá medidas económicas que frenen una preocupante caída de reservas del Banco Central o si dispondrá cambios de Gabinete, que ratifiquen o rectifiquen el rumbo de cara al último tramo de gobierno.En medio de rumores de todo tipo, lo cierto es que el Gobierno está cruzado por recelos e internas entre funcionarios clave.También el PJ vivió una suerte de compás de espera. La elección para definir las autoridades nacionales ya quedó postergada de hecho, pero la bonaerense se hará el 15 de diciembre. De acuerdo con el cronograma fijado, el próximo martes vence el plazo para la presentación de listas y en el oficialismo hay una pulseada en marcha. Un grupo importante de dirigentes cree que Daniel Scioli debe asumir el cetro provincial. El gobernador buscó encumbrar a Fernando Espinoza, intendente de La Matanza, pero finalmente parece que va a asumir el cargo bonaerense. Scioli, a cargo del Consejo Nacional del Justicialismo, quería hablar de este dominó con la Presidenta. Si bien su corona federal por ahora no está en riesgo, hay quienes buscan plantarle contendientes internos y el gobernador no come vidrio. Se vislumbra tanto en la Nación como en la provincia las peleas por las candidaturas y los posicionamientos para la Gobernación y la Presidencia en 2015. En el justicialismo no kirchnerista las cosas tampoco estaban claras. Un poco por estrategia y un poco empujado por las circunstancias, Sergio Massa decidió no participar orgánicamente de la elección en el PJ, pero Jesús Cariglino, su aliado intendente de Malvinas Argentinas amagaba con hacerlo. También se anotó el inefable Mario Ishii, exalcalde de José C. Paz.Por otra parte, el Gobierno busca retomar la iniciativa política con el debate del nuevo Código Civil y Comercial, que espera tener aprobado antes de fin de año. Esa es una discusión profunda y medular de la que se prevé que la Presidenta tomará parte, luego de haber estado ausente en el último tramo de campaña y en la acordada de la Corte Suprema por la Ley de Medios. Del mismo modo, un debate integral sobre el avance del narcotráfico no puede esperar. EL DOCUMENTO DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL• La sociedad vive con dolor y preocupación el crecimiento del narcotráfico. Son muchos los que nos acercan su angustia ante este flagelo. Nos conmueve acompañar a las madres y los padres que ya no saben qué hacer con sus hijos adictos, a quienes ven cada vez más cerca de la muerte. Nos quedamos sin palabras ante el dolor de quienes lloran la pérdida de un hijo por sobredosis o hechos de violencia vinculados al narcotráfico.• Sabemos que este problema es un emergente de la crisis existencial del sentido de la vida en que está sumergida nuestra sociedad. Se refleja en el deterioro de los vínculos sociales y en la ausencia de valores trascendentes. • Cuando este mal se instala en los barrios destruye las familias, siembra miedo y desconfianza entre los vecinos, aleja a los chicos y a los jóvenes de la escuela y el trabajo. Tarde o temprano algunos son captados como ayudantes del “negocio”. Hay gente que vende droga para subsistir, sin advertir el grave daño que se realiza al tejido social y a los pobres en p
articular. • Es alarmante la expansión de las llamadas drogas sintéticas, que se distribuyen en diversos espacios festivos, y nos duelen las conductas autodestructivas en adolescentes o jóvenes que consumen diversas sustancias.• Lo que escuchamos decir con frecuencia es que a esta situación de desborde se ha llegado con la complicidad y la corrupción de algunos dirigentes. La sociedad a menudo sospecha que miembros de fuerzas de seguridad, funcionarios de la justicia y políticos colaboran con los grupos mafiosos. Esta realidad debilita la confianza y desanima las expectativas de cambio. Pero también es funcional y cómplice quien pudiendo hacer algo se desentiende, se lava las manos y “mira para otro lado”.• La Argentina está corriendo el riesgo de pasar a una situación de difícil retorno. Si la dirigencia política y social no toma medidas urgentes costará mucho tiempo y mucha sangre erradicar estas mafias que han ido ganando cada vez más espacio. Es cierto que el desafío es enorme y el poder de corrupción y extorsión de los grupos criminales es grande. Pero no es verdad que “nada se puede hacer”. • La complejidad de este tema es tal que solo será abordado eficazmente por medio de amplios consensos sociales que deriven en políticas públicas de corto, mediano y largo alcance. Pero perseguir el delito es tarea exclusiva e irrenunciable del Estado. Recogemos también la preocupación por la desprotección de nuestras fronteras, y por la demora en dotar de adecuados sistemas de radar a las zonas más vulnerables. Lamentamos que el organismo del Estado dedicado a coordinar las políticas públicas en esta materia (Sedronar) lleve tantos meses sin tener su responsable designado.• Muchos centros educativos y diversas ONG colaboran en la educación, prevención y asistencia a las víctimas. Reconocemos gratamente la ardua tarea que se desarrolla desde la Iglesia implementando en las diócesis la pastoral de adicciones, promoviendo la contención de familias, el acompañamiento y la reinserción social de los adictos. Valoramos de corazón el esfuerzo, la dedicación y la entrega de tanta gente generosa que colabora en comunidades terapéuticas. No obstante, como obispos somos conscientes de que no hemos sido suficientemente eficaces en promover una pastoral que convoque y contenga a los adolescentes y jóvenes. A su vez, seguimos alentando la creación de centros de asistencia para quienes sufren la esclavitud de la adicción.• Esta situación está dejando un tendal de heridos que reclaman de parte de todos compromiso y cercanía. Jesús nos pide que nos inclinemos ante quien sufre y que tratemos con ternura sus heridas.• San Pablo nos enseña a “tener horror por el mal y pasión por el bien”. Por eso no debemos quedarnos solamente en señalar el mal. Alentamos en la esperanza a todos los que buscan una respuesta sin bajar los brazos: a las madres que se organizan para ayudar a sus hijos; a los padres que reclaman justicia ante la muerte temprana; a los amigos que no se cansan de estar cerca y de insistir sin desanimarse; a los comunicadores que hacen visible esta problemática en la sociedad; a los docentes que cotidianamente orientan y contienen a los jóvenes; a los sacerdotes, consagradas, consagrados y laicos que en nuestras comunidades brindan espacios de dignidad humana; a los miembros de fuerzas de seguridad y funcionarios de otras estructuras del Estado que aún a riesgo de su vida no se desentienden de los que sufren; a todos los que resisten la extorsión de las mafias.• Es perverso vivir del sufrimiento y de la destrucción del prójimo. Por eso anhelamos una justicia más eficiente que erradique sin demoras la impunidad. Al mismo tiempo no dejamos de pedir la conversión de los traficantes.• No dejemos que nos roben la esperanza, ni que se la arrebaten a nuestros jóvenes. Cuidémonos los unos a los otros. Estemos particularmente cerca de los más frágiles y pequeños. Trabajemos por una cultura del encuentro y la solidaridad como base de una revolución moral que sostenga una vida más digna.




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