El debate público sobre la Ley de Medios que se había instalado en el centro de la escena tras el fallo de la Corte Suprema de Justicia que declaró la constitucionalidad de la norma, perdió intensidad luego de que el Grupo Clarín presentara un plan de adecuación que la AFSCA analizará en un lapso de tiempo no mayor a 120 días.El fallo a favor le sirvió al gobierno kirchnerista para olvidar por un momento los resultados adversos de las elecciones legislativas de medio término. Sin embargo, pasada la euforia inicial, resulta obvio que el conflicto sobre la aplicación de la norma está lejos de haberse resuelto; en tanto los resultados de los comicios siguen vigentes como señal de un anunciado cambio en el mapa político nacional, que se comienza a inclinar hacia el desafío electoral de 2015. En este marco, el chequeo médico que se hizo el viernes la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y el informe posterior dado a conocer por el vocero presidencial, Alfredo Scoccimarro; despejaron dudas sobre el estado de salud de la mandataria, e indican que ella se reintegraría a sus funciones a partir de este lunes, aunque lo haría en forma gradual y con limitaciones. A su regreso a la función de la que está ausente desde el 5 de octubre pasado, la presidenta se verá obligada a dar respuestas al enrarecido clima político interno, por una parte; a la vez que será requerida por las demandas de una situación económica que acumula más de un desajuste. La persistencia de un componente inflacionario que impacta en los precios de los alimentos y complica en especial a los hogares de menor poder adquisitivo y la fuerte pérdida de reservas que sufre el BCRA, por efectos del llamado cepo cambiario, son algunos de los temas que descollan en el escenario que se encamina a un politizado fin de año. Las advertencias del empresariado por la pérdida de competitividad, en tanto, no encuentran una respuesta cierta en el Gobierno nacional, aunque el creciente atraso cambiario, entre otros datos de la macroeconomía, confirman los temores empresarios. Un reciente informe, elaborado por un medio afín al gobierno, también convalidó una situación preocupante al evaluar la situación de la balanza comercial. En los ocho primeros meses del año -indicó- el superávit comercial fue de 6.292 millones de dólares, total que se obtuvo a partir del ingreso de divisas por parte de 7 sectores de la producción por un total de 34 mil millones de dólares y un déficit de los 24 sectores restantes de 27.700 millones.Agenda calienteDe los 34 mil millones que consiguieron los sectores superavitarios, precisó el informe, 30 mil millones, el 90%, se explica por la elaboración de alimentos y bebidas (17,4 millones) y por agricultura, ganadería y caza (13,3 millones de dólares). Entre los deficitarios, maquinaria y equipos explica el 40% del déficit (11.200 millones), energía representa el 21% (5.800 millones), el sector químico un 13% (3.700 millones) y vehículos y equipos de transporte el 11% (3.070 millones).Los datos, que tienden a mostrar que a pesar de la reactivación industrial de la última década sólo los sectores que aprovechan las ventajas comparativas del país en materia agropecuaria son superavitarios, son una señal para el gobierno que, de cara al cierre del mandato presidencial en lo político, enfrenta una compleja agenda económica y social. Mientras se espera que tras el retorno de la figura presidencial el gobierno nacional retome la iniciativa, a principios de semana, el titular de Comercio Interior, Guillermo Moreno, reavivó el debate sobre la situación de la economía, al negar la existencia de la inflación; postura que refleja la persistente negativa oficial a establecer políticas concretas tendientes a controlar la tendencia inflacionaria. La suba del precio del paquete de yerba mate en góndola, que se verificó en la semana, desmintió gráficamente al funcionario, y convalidó la preocupación de quienes viven de cerca el día a día de las economías familiares. Las afirmaciones de Moreno repercutieron en la provincia, donde los diputados que conformarán el bloque radical de la Legislatura provincial, después del 10 de diciembre, anunciaron que relevarán mediante un sistema “casero” de medición los precios minoristas en Misiones. Aunque el Ipec se encuentra paralizado por decisión política, la iniciativa ucerreista parece también más interesada en el rédito político que en la compleja problemática de los precios minoristas. Otro que salió, inopinadamente, a cruzar a Guillermo Moreno fue el gobernador Closs, quien -en una nota que solícitamente publicó un medio nacional- no sólo pidió que el gobierno se sincere frente al fenómeno inflacionario, sino que se pronunció en contra de toda la política de contención de precios de Moreno. Algunos memoriosos vieron -además de la intención de posicionarse en un entorno post electoral proclive al travestismo político- el eco de una “vendetta” del gobernador misionero por los despectivos dichos en su contra, atribuidos a Moreno. En medio de la impetuosa crítica, el gobernador incluyó afirmaciones discutibles, como al destacar el bienestar de los productores y afirmar que una familia consume un kilo de yerba por mes. Probablemente, el error de cálculo devino del clima de incertidumbre en su gabinete, donde se siente la presión de las internas dirigenciales. De cara a los próximos dos años de mandato, Closs se ve enfrentado a la necesidad de moderar ambiciones encontradas en el mismo gabinete, donde se siente la presión de los “peronistas renovadores” que buscan posicionarse para 2015 y los RR que buscan mantenerse.Idas y venidasLos comentarios de pasillo dicen que el humor interno en el tablero renovador dependerá mucho de los cambios que realice Closs en el gabinete; aunque hay funcionarios ostensiblemente muy desgastados a los que igualmente el mandatario podría llegar a proteger, apelando a la vieja frase “más vale malo conocido que bueno por conocer”. Closs no quiere arriesgarse a dormir con el enemigo por eso maneja fuertemente la posibilidad de mantener a su funcionario más cuestionado, Néstor Ortega, en quien confía, pero está disconforme con sus subsecretarios y directores que se borraron en los peores momentos y se ampararon en su bajo perfil para no pagar el costo político, señaló una fuente del gobierno, según la cual cambiando algunos “fusibles” Ortega tendría muchas chances y el apoyo del gobernador para continuar.Entre las internas que emergen se habla de rivalidad entre Tito Álvarez con el clossismo, principalm
ente con Balero Torres. Pero, además, hay diferencias en el propio clossismo, entre los operadores más cercanos a Closs, como Marcelo Sinyuk con el ministro Joaquín Losada, quien como respuesta parece haberse acercado al presidente de la Legislatura, ya que tuvo asistencia perfecta en los últimos meses de sesiones los días jueves. Otro funcionario en la mira pero con salvoconducto para seguir contra viento y marea, sería el ministro Jorge Franco, quien seguiría en un cargo de relevancia en el gobierno, por la confianza que le tienen tanto Closs como el mismo Rovira. En el rovirismo, se apunta a posicionar “sin esperar a 2015” al vicegobernador Hugo Passalacqua, quien se lanzó al trabajo social en numerosos puntos de la provincia, incluso reemplazando tareas del Ministerio de Desarrollo Social. Se dice, finalmente, que el rovirismo ya designó un referente en el sciolismo.




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