BUENOS AIRES. “Soy el tipo más introvertido y tímido que te puedas imaginar, pero cuando se enciende la luz roja soy otro tipo. En la vida soy “caracúlico”, pero es porque estoy inmerso en mis pensamientos”, confesó alguna vez Juan Carlos Calabró, uno de los hombres que más hizo reír a varias generaciones de argentinos que ayer le daban el último adiós.El popular actor murió ayer a la madrugada, a los 79 años, en un centro de salud porteño tras una larga enfermedad, según informaron familiares y allegados. El artista, que estuvo varios años al frente del ciclo cómico televisivo “Calabromas”, se encontraba internado desde el pasado 23 de octubre en el Hospital Británico por los problemas de médula ósea que padecía desde los últimos tiempos.La última aparición pública del entrañable “capocómico” había sido en la pasada entrega de los premios “Martín Fierro”, ocasión en la que se le entregó un reconocimiento especial por su larga y prolífica trayectoria y subió al escenario con su esposa “Coca”, que siempre lo acompañó a lo largo de su carrera, y sus hijas Iliana y Marina, ambas con sus propias carreras en la pantalla chica y en el teatro. Una vida con la comediaNacido en Buenos Aires, el 3 de febrero de 1934, Juan Carlos Calabró se ganó un lugar en la cultura popular desde la comedia, a la altura de otros colegas que también dejaron su huella como Alberto Olmedo y Jorge Porcel, a fuerza de pesonajes como “El Contra”, en una sección que compartía con Antonio Carrizo, “Aníbal” y “Jhonny Tolengo”, entre otros. Su carrera arrancó a principio de los años 60, en radio, con el programa “Farándula”, y se insertó en la televisión, el medio que lo hizo más popular, a partir de 1962, en el elenco de “Telecómicos”.Diez años más tarde participó del programa de Carlos Balá y en 1978 comenzó su propio programa, “Calabromas”, que se convirtió en un éxito en los 80. Fue parte del elenco de varias películas entre los 70 y 80, aunque las dos más recordadas son las que protagonizó con el también desaparecido Juan Carlos Altavista, “Mingo y Aníbal contra los fantasmas”, y “Mingo y Aníbal en la mansión embrujada”, clásicos del cine bizarro argentino de 1985 y 1986, respectivamente. “Un cómico que los quería”Aída Elena “Coca” Picardi afirmó que desea que su marido sea recordado por su público como “un cómico que los quería”. “Era un cómico que los quería, no lo hacía sólo por el trabajo. La gente lo quiere, pero porque trabajó siempre para todos los públicos, tanto sea para los grandes, como para los chicos”, expresó la mujer tras haber perdido al “amor de toda una vida” y con quien estuvo casada por cincuenta años.




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