POSADAS. Ayer, el mundo celebró el Día Mundial del Patrimonio Audiovisual, una conmemoración que, en 2005, estableció la Unesco con la finalidad de rescatar y proteger los documentos audiovisuales, “por su capacidad de trascender las fronteras lingüísticas y culturales, atraer inmediatamente la vista y el oído a las personas, tanto alfabetizadas como analfabetas, entendiendo que transformaron “la sociedad al convertirse en un complemento permanente de los registros escritos tradicionales”.Gran parte del patrimonio audiovisual del mundo ya se perdió irremediablemente, principalmente por negligencia o falta de recursos, competencias y estructuras, empobreciendo de esta forma la memoria de la humanidad.A partir de ese diagnóstico, la Conferencia General de la Unesco aprobó la conmemoración como un mecanismo mediante el cual generar conciencia en “todo el público sobre la necesidad de tomar medidas urgentes y reconocer la importancia de los documentos audiovisuales como parte integrante de la identidad nacional”. En ese marco, la edición de ayer funcionó bajo la consigna “Preservar nuestro Patrimonio Audiovisual para las futuras generaciones”.“Las grabaciones de sonido e imágenes en movimiento son soportes sumamente vulnerables debido a una serie de factores como el abandono, deterioro natural y obsolescencia tecnológica”. Entonces, a través del Día Mundial del Patrimonio Audiovisual, se busca sensibilizar al público sobre la importancia de su preservación. Así, la efemérides se presentó como “una ocasión para reflexionar y actuar, a fin de legar a las generaciones futuras los medios de comprender sus orígenes”, lamentablemente, en Argentina, independientemente del trabajo que lleva adelante el Banco Audiovisual de Contenidos Universales Argentino (Bacua) y entidades similares, y más en Misiones, pasó desapercibida. Según los directivos de la organización, “cada vez son más numerosos los archivos de todo el mundo que celebran este día con actividades destinadas a concienciar sobre la fragilidad y la vulnerabilidad de este patrimonio, al tiempo que rinden homenaje a la labor de las instituciones que han ayudado a protegerlo”. Es que, efectivamente, “todo el patrimonio audiovisual mundial está en peligro. “Vivimos un momento crucial en la historia en lo que se refiere a los efectos de las tecnologías: cuanto más fácil resulta captar imágenes y sonidos, editarlos y difundirlos a escala mundial, más difícil es salvaguardar este caudal gigantesco de datos”, según la caracterización de Irina Bokova, directora general de Unesco. Tecnología vs. preservaciónOcurre que “la influencia cada vez mayor que tienen los medios digitales en el ámbito audiovisual altera los conceptos tradicionales de intercambio de información, diálogo entre las culturas y entendimiento mutuo. Además, redefine también nuestra relación con los documentos y cambia el carácter mismo del trabajo de preservación. La producción audiovisual digital, en forma de grabación o de digitalización, se presenta a menudo como una solución milagrosa a la salvaguardia de determinadas formas de patrimonio. Falta aún que las generaciones futuras puedan acceder a las grabaciones que hayamos creado”.Estamos frente a varios dilemas. “Algunos de los programas informáticos de uso corriente hoy en día no existían hace diez o veinte años: ¿qué pasará con ellos en el curso de la historia? Las instituciones encargadas de la salvaguardia de nuestro patrimonio audiovisual -cinematecas, archivos, instituciones nacionales e internacionales, públicas y privadas- tienen pues una doble misión: continuar salvaguardando el patrimonio audiovisual antiguo y los aparatos que permiten consultarlo y pensar al mismo tiempo en el futuro del patrimonio audiovisual digital”.La funcionaria internacional apunta que “cada aparato de grabación habla de su época y de la sociedad que lo vio nacer: linternas, cámaras, proyectores, microsurcos y videocasetes dan testimonio de la manera de vivir de sus tiempos. El soporte digital no es una excepción: dibuja el retrato de sociedades que padecen a menudo bulimia de imágenes y sonido, en las que cada acontecimiento de la historia pública o privada puede ser documentado de mil maneras diferentes, pero cuya memoria es a veces un poco corta”.En ese marco, “los poderes públicos desempeñan un papel fundamental para acompañar el desarrollo de las tecnologías y su impacto social y cultural. El Día Mundial del Patrimonio Audiovisual es la ocasión de reflexionar y de actuar, a fin de legar a las generaciones futuras los medios de comprender sus orígenes, al igual que hoy podemos mirar una versión restaurada de una película de Charlie Chaplin o escuchar la grabación de la salida de la fábrica a comienzos del siglo XX”, comentó Bokova.





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