POSADAS. El hombre ingresó decidido a matar; a su ex mujer y de ser necesario, a toda persona que osara interponerse en su camino. Una prima de aquella, compañera de trabajo, fue la primera víctima fatal. Romina Szidloski (25) tuvo la valentía de intentar persuadir al agresor, pero se desplomó alcanzada por el proyectil de una pistola Bersa calibre .22. El balazo le atravesó el corazón y el cuerpo de lado a lado.La ex pareja del tirador, identificada como Yamila Noelia Marczewski (29 años y prima de Szidloski), fue blanco de un balazo que impactó a la altura del ojo izquierdo.Creyéndola muerta, Juan Ramón Benítez (31, chofer de una empresa de colectivos del transporte urbano), ingresó en el baño y se descerrajó un disparo en la sien, indicaron fuentes policiales.En simultáneo, un empleado de la empresa Crucero del Norte, que al parecer se habría arrojado debajo de un escritorio cuando irrumpió el homicida, aprovechó el caos para escapar a las corridas y pedir ayuda en una panadería ubicada a metros de ese local comercial.Desde allí llamaron a la línea de Emergencias 911 pidiendo ayuda en forma urgente.Eran alrededor de las 10 cuando la primera patrulla arribó al lugar y encontró a Szidloski, en el salón de ventas, tendida en el suelo, sin signos vitales. En la espalda podía verse el orificio de salida del plomo percutada por la Bersa .22.Un poco más allá yacía Marczewski, a la que auxiliaron y trasladaron de inmediato al hospital Ramón Madariaga.Fuentes consultadas por este diario indicaron que su estado era, al cierre de esta edición, desesperante. Al parecer, el proyectil provocó el estallido del globo ocular izquierdo y serias lesiones en el cerebro, razón por la que resultaba imposible someterla a una intervención quirúrgica.La Justicia analizaba dos teorías en torno al caso. Una la dio el empleado que salvó su vida de milagro. Habría dicho que Benítez entró al comercio y discutió con Szidloski, quien intentó persuadirlo de que su ex mujer no trabajaba más allí.Como respuesta recibió un balazo que ingresó a la altura del pecho y salió en la zona dorsal izquierda.Decidido a todo o nada, Benítez fue en busca de Marczewski. Se encontraron en el pasillo. No le tembló el pulso para abrir fuego. Disparó a la cabeza y ella cayó gravemente herida.El hombre la creyó muerta y entonces dio comienzo al último capítulo de su obra. Aún con el arma en la mano, se dirigió al baño y allí acabó con su existencia.Minutos después llegaban los primeros móviles policiales.Fue el subsecretario de Seguridad de la provincia, Julio Lenzken, el primero en confirmar que el móvil de la tragedia había sido un femicidio.Es decir, el luctuoso episodio estuvo precedido de una larga historia de violencia sexista. Lenzken indicó ayer, a metros del local de Crucero del Norte, que la pareja se había separado de hecho en 2010 pero luego se reconcilió.Lamentablemente, la situación de fondo no habría cambiado y la ruptura sentimental fue cuestión de tiempo.El funcionario en Seguridad aseguró ayer, ante los medios de prensa, que Benítez y Marczewski se habrían desvinculado hace unos seis meses aproximadamente. Al parecer, el hombre jamás habría aceptado la separación y comenzó con las amenazas hacia su ex pareja.La situación llegó a un punto sin retorno el 3 de este mes, cuando Marczewski radicó una denuncia por amenazas contra el padre de sus dos hijos. Fuentes consultadas por este Diario señalaron que el Juzgado de Familia en turno ordenó entonces que Benítez no se acercara a ella.Pero la resolución no era acatada aparentemente por él, por lo que intervino el Juzgado de Instrucción 2 de Posadas, a cargo del magistrado César Raúl Yaya, quien brindó directivas precisas a la Policía para que hiciera cumplir la resolución judicial. Ahora, resta definir si la Policía cumplió con esa premisa o no.Según Lenzken, personal de la comisaría seccional Quinta lo habría intentado en varias oportunidades, pero sin éxito aparente.En una mañana plagada de versiones, trascendió que Benítez habría pasado en un par de ocasiones frente a la sucursal de Crucero del Norte haciéndole señas con la mano de que le cortaría el cuello.Al parecer, ayer, cuando arribó al inmueble ubicado en la esquina de las calles Colón y Catamarca, se cercioró que no estuviera un empleado de seguridad y recién después ingresó.Lamentablemente, tomó la más trágica de las decisiones dejando en vida a dos niños, de entre siete y diez años, sin padre. La investigación está radicada en el Juzgado de Instrucción 2 de Posadas. Una mujer que pidió ayuda y nadie la oyó Yamila Noelia Marczewski pidió ayuda, gritó su desesperación y miedo ante lo que consideraba un peligro inminente: que su ex pareja terminara matándola.Anoche permanecía internado en el sector de cuidados intensivos del hospital Madariaga, con pronóstico reservado. El proyectil disparado por aquel al que tanto temía, con una pistola Bersa calibre 22, le provocó el estallido del globo ocular izquierdo y graves lesiones en el cerebro.El 3 de octubre pasado, el Juzgado de Familia de Posadas ordenó la exclusión de hogar de Benítez y la prohibición de acercamiento a la víctima.Pero la mujer debió recurrir a la Justicia penal porque el hombre no acataba lo dispuesto por la Justicia.El 10 de este mes, el juez Yaya ordenó a la Policía que hiciera cumplir aquella medida, pero no alcanzó. La Policía en la mira“La Policía fue en varias ocasiones, personal de la seccional Quinta, pero no lo encontró”, manifestó ayer el subsecretario de Seguridad de la provincia, Julio Lenzken, en un intento por justificar la inoperancia policial para brindar protección a una mujer desesperada que presentía que su ex pareja podía matarla.Llama la atención que una institución fuertemente equipada con tecnología de avanzada, con una Dirección de Inteligencia y otra de Investigaciones, no pueda establecer el paradero de un hombre que justamente no se esforzaba por esconderse o fugarse del brazo de la Justicia.La mujer recibió un disparo de arma de fuego a la altura del ojo izquierdo que le provocó estallido de globo ocular. Fuentes consultadas indicaron que fue alojada en el sector de cuidados intensivos del Hospital Escuela de Agudos “Ramón Madariaga”.El mismísimo sub
secretario de Seguridad afirmó ayer, quince minutos después de su arribo al escenario del lamentable hecho, que detrás de este lamentable episodio había un móvil pasional.Acá no se trata de pasar facturas o asignar responsabilidades únicamente, sino de mejorar los errores que deban mejorarse para que en el futuro no suceda una situación similar.Ayer, lamentablemente, todo terminó en tragedia.





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