Posadas. Hace varios meses que la inseguridad que se vive en determinados barrios repercute de manera directa en el servicio de transporte urbano de pasajeros, cuyas unidades después de determinada hora directamente no cumplen con el recorrido y los usuarios sin alternativa deben caminar numerosas cuadras para llegar a destino. Ayer después de una reunión entre la Policía y las empresas prestatarias se acordó relevar los lugares más críticos y reforzar con personal policial los colectivos y las paradas. Itaembé Miní y el barrio La Nueva Esperanza o A-4 fueron los primeros en quedarse sin colectivos por las noches, o cuando apenas se escondía el sol. A fines de mayo, según trascendió, había una orden que los efectivos de las comisarías debían abordar la línea cuando el chofer así lo requería. Sin embargo, la estrategia duró poco y si los pasajeros no reclaman deben descender donde el chofer indica o hasta donde llega. Según dieron a conocer desde la Policía, ayer se reunió el jefe de la Policía, Jorge Munaretto, con el subsecretario de Transporte, Hermes Almirón y gerentes de las empresas prestatarias. Almirón señaló en declaraciones que se convocó a la reunión con los concesionarios, porque “aunque ellos son los encargados de prestar el servicio, nosotros (el Estado) debemos garantizar la seguridad. En la reunión se acordó trabajar también con la policía comunitaria”.Por parte de las empresas, indicaron en tanto que no se trata solo de que policías custodien los colectivos, sino de implementar en forma inmediata algún tipo de sistema para que la presencia policial esté en los barrios, en los micros, en zonas aledañas. Por otro lado se mencionó un trabajo de concientización, “un trabajo conjunto de concientización dentro del barrio, llegando a los chicos en el uso de los servicios públicos, a los maestros, a los padres, etcétera”.Además indicaron desde las empresas que “se está realizando un estudio para conocer las líneas, los horarios de los barrios más críticos donde necesitamos presencia policial para garantizar el servicio en los horarios más peligrosos”. Los pasajeros, más allá de la inseguridad, también cuestionan el servicio de pasajeros, sostienen que muchas veces las empresas se amparan en la inseguridad para no cumplir con el recorrido. Desde Transporte se había sugerido iniciar las medidas preventivas en barrios conflictivos como A-4, San Isidro y Nemesio Parma, donde los choferes temen circular por las noches. Los pasajeros padecenLos usuarios del transporte de pasajeros son los que en definitiva padecen el servicio que se complica más con la “inseguridad”. El lunes a las 19.15 la línea 15 debía ingresar a La Nueva Esperanza, pero sobre la avenida Cocomarola el chofer dijo que hasta allí llegaba. “El colectivo lleno, no podíamos creer, se escucharon quejas, pero la gente resignada se bajó y caminó”, manifestó Luján, una usuaria que hace meses reclama por el servicio de las unidades que deben ingresar al barrio. “Ayer -por el lunes contó- esperamos media hora el 15 en la parada cerca de la terminal, primero pasó uno que no paró de tan lleno, después para completar nos encontramos que nos dejaba a varias cuadras y que ya no iba a entrar al A-4 porque eran más de las 7 de la tarde, el colectivo quedó sobre Cocomarola a hacer tiempo al lado de un descampado”, señaló indignada.





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