PUERTO IGUAZÚ. Contra viento y marea. Esta es la frase que se usa para graficar cuando alguien alcanza sus metas a pesar de las dificultades. Milagros Díaz (10) avanza pese a las adversidades y lo hace con una sonrisa llena de vida.La pequeña “Mily” tiene una enfermedad congénita denominada osteogénesis imperfecta, que comúnmente se denomina “huesos de cristal”, dado que se pueden fracturar fácilmente. Pese a ello la pequeña Mily estudia en la Escuela 778 del barrio Santa Rosa -no falta casi nunca- y hoy vuelve a desafiarse: quiere aprender a tocar la guitarra. EsfuerzoElena y Eduardo Díaz, los padres de Mily se desviven para poder brindarle lo mejor, aunque son escasos los ingresos familiares, ya que su padre no tiene un trabajo fijo y su madre está pendiente de cuidarla. A eso se suman los grandes gastos que implica viajar al Hospital Garrahan en Capital Federal, donde desde 2010 están tratando a la pequeña. En noviembre le realizarán una cirugía y sólo algunos gastos les cubre la obra social ProFe. Es por ello que conseguir una guitarra es difícil para esta familia. Recién hace tres meses Mily tiene su silla de ruedas para poder trasladarse. Por eso, desde que nació y hasta hace pocos meses su madre Elena (44) la llevaba alzada a cada lugar de su casa, e incluso a la Escuela 778 del barrio Santa Rosa de esta localidad. Para hacerlo, debía caminar cuatro cuadras de tierra con la nena en brazos. Ya en la institución, la madre esperaba fuera del aula y cuando su hija necesitaba salir, ella entraba y la alzaba nuevamente.Y así fue hasta julio pasado, cuando, a través del programa Prende y Apaga -del canal TN- consiguieron que la ONG Cilsa le donara una silla de ruedas plegable. Ahora necesitan un andador plegable, para poder acompañar su andar. La niña es la menor de cuatro hermanos y vive en una pequeña casa de madera que hasta hace pocos meses, por baño tenía una letrina. “Para poder lograr que nos construyeran un bañito dentro de la casa tuve que ir mil veces a Acción Social de la Municipalidad, y pelearla mucho”, indicó Elena en diálogo con PRIMERA EDICIÓN. Algo semejante debieron hacer -con apoyo de la escuela- para lograr que el Concejo Deliberante local aprobara el reacondicionamiento de las cuatro cuadras que separan su casa de la escuela para, para de esa manera permitir que Mily se traslade con mayor comodidad con su silla. En la sesión de jueves pasado se aprobaron las obras. No obstante, hasta ayer no había noticias de inicio de obras.“Mi maestrita de la vida”Cristina Zdanovich, directora de la 778 y maestra de Mily no oculta su emoción al afirmar que “Mily es mi maestrita de la vida”. “Ella me incentiva cada día, es un ejemplo de constancia y tiene una sonrisa que trasmite entusiasmo a todos”, destacó a este matutino. La presencia de la niña genera un clima especial entre sus 21 compañeritos de 3º grado y entre los casi 500 que asisten a la escuela. Mily se siente más cómoda y se desplaza por la escuela de manera independiente, manejando con habilidad su silla. Sus amiguitos la acompañan y se ayudan mutuamente en cada actividad tanto en el aula como en el patio. En la 778 tienen una hermosa costumbre: festejar los cumpleaños de los niños de 1º a 3º grado. “La mayoría de las familias no están en condiciones económicas de hacer una fiesta para sus hijos, entonces hacemos un gran cumpleaños en la escuela para que todos los chicos compartan y sean agasajados”, indicó Zdanovich. Para concretarlo se las ingenian con los padres para poder comprar lo necesario, pero sueñan con que los apadrine una familia o una empresa local para poder solventar este evento, y otros gastos que deben afrontar durante el año.





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