POSADAS. Con un brazo inmovilizado, como producto de la quemadura sufrida, la desazón por la pérdida de todo lo material que había conseguido en su vida, Carlos Acosta respiraba profundo, con los ojos “vidriosos”, repasando una y otra la vez la imagen en su memoria de cómo consiguió rescatar a sus chicos del incendio que ganó por completo su vivienda en la noche del último miércoles, con la fe intacta y pensando en nuevamente empezar de “cero” en la vida.Ubicada en la zona de Bustamante y Vivanco, los Acosta vivían en una casa que habían levantado con mucho esfuerzo y que el fuego arrasó completamente. “Hacía frío y mi hijo fue a prender el carbón para el brasero, quedó en el fondo y nosotros con mi señora acá adelante. De pronto el viento sopló y en un descuido se fue por un colchón y ahí él (su hijo) se desesperó porque no pudo apagarlo y así comenzó todo”, comenzó relatando Carlos Acosta.Esta familia está conformado por el matrimonio y ocho hijos, cuatro mujeres y otros cuatro varones, que van desde los seis meses hasta los catorce años, y estaban todos el día del incendio. “Me desesperó por los chicos, escucharlos gritar a algunos y porque estaban todos allí. No dudé ningún instante y me metí a sacarlos, porque había fuego por todos lados. Así conseguí sacarlos a todos, gracias a Dios. Ellos están todos bien, no les pasó nada más que el susto, el trauma que les queda por la situación que pasamos, porque fue todo muy rápido. A mí solamente me quedó un brazo mal, quemado y no puedo moverlo”, detalló Acosta, mientras algunos vecinos, empleados de Desarrollo Social y de la Municipalidad de Posadas acercaban algunos materiales para volver a levantar, al menos en forma provisoria, la casa, hasta tanto pueda nuevamente dotarla de mayores comodidades.“Ropa nos están trayendo algunos vecinos y gente que se enteró de lo que nos pasó. Lo que pedimos si nos pueden conseguir son ollas, muebles, alguna cocina, heladera… porque no nos quedó nada de nada, hasta los documentos de todos se quemaron. Quedamos absolutamente sin nada. Es muy duro pero es lo que nos pasó”, resaltó Acosta, quien afirmó que hace seis años que viven en ese lugar y nunca imaginó pasar por una situación como ésta.“Siempre uno mira que le pasa a otras personas, pero esta vez nos tocó a nosotros. Genera impotencia quedarse sin nada y encima, en mi caso, que me dedico a trabajar en la construcción, sin poder siquiera hacer eso, porque mi brazo quedó mal”, dijo Acosta, con mucho pesar. Los que puedan colaborar podrán acercar su ayuda hasta Vivanco y Bustamante, “los vecinos les van a indicar. Seguiremos acá, trataremos de recomenzar todo, con la ayuda de la gente y también de quienes nos están dando una mano, del municipio y de Desarrollo Social, porque de otra manera no podríamos”, destacó Acosta





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