PUERTO ESPERANZA. Familiares de Andrés Estepa (50), el cazador que permanece desaparecido desde hace doce días, pidieron que se investigue el último contacto que habría tenido el hombre con dos cuidadores del predio privado en el que se cree que desapareció.Así lo revelaron fuentes de la investigación a PRIMERA EDICIÓN, quienes sostuvieron que esos dos “ñandúes”, como se conoce popularmente en la jerga a los encargados de “rastrillar” las extensiones de monte o campo con el fin de evitar intrusiones, habrían sido los últimos en ver con vida a Estepa horas antes de que su hijo radique una denuncia por desaparición.En ese sentido, también trascendió información acerca de una fotografía que habrían tomado esos dos baqueanos, en la que podría observarse a Estepa sobre un “sobrado”, una suerte de “altillo” construido de maderas e instalado en lo alto de los árboles con el fin de que el cazador permanezca oculto allí ante su presa, para finalmente dispararle.Las fuentes informaron que Estepa fue hallado en ese “sobrado” por los “ñandúes”, quienes al parecer lo hicieron bajar con el objetivo de que desistiera de cazar. Aparentemente, el hombre se habría negado rotundamente a tal requerimiento, por lo que finalmente abandonaron el lugar y dejaron allí a Estepa.Ante esta versión, familiares del desaparecido e incluso funcionarios policiales que trabajan en la búsqueda dieron la semana pasada con el que sería ese “sobrado”. Al grupo le llamó poderosamente la atención que faltaba un trozo de madera de ese “altillo”, pero además, que la cuerda utilizada por el cazador para subir sido cortada violentamente, como si alguien la hubiera macheteado: de los dos metros de diámetro y más que comúnmente posee, aquella sólo tenía no más de diez centímetros.De una u otra manera, lo cierto es que tanto el magistrado Juan Pablo Fernández Rissi, a cargo del Juzgado de Instrucción 3 de Puerto Iguazú y al frente de la investigación, como los investigadores policiales prefieren no descartar ninguna hipótesis.Estepa salió de su casa en el barrio San Cayetano, de Wanda, el pasado miércoles 14, junto a un amigo que lo trasladó hasta el Paraje Esperanza Centro, a unos 25 kilómetros del casco urbano de Puerto Esperanza.El hombre tenía pensado permanecer todo el día en el espeso monte con el fin de cazar y regresar en horas de la tarde. Sin embargo, jamás se presentó al lugar en el que había acordado reunirse con su amigo, que regresó a buscarlo.Ante la extraña situación, el hijo de Estepa, de 23 años, fue en plena noche al monte, pero aquella primera búsqueda no arrojó resultados positivos. En la mañana del día siguiente volvió a la escena junto a un grupo de conocidos. La búsqueda se extendió hasta el final del día, pero tampoco fue fructífera.Claramente conmovido, el joven se presentó entonces en la comisaría de Puerto Esperanza y puso en conocimiento de las autoridades la desaparición de su progenitor. Desde entonces, el misterio se agiganta a medida que pasa cada uno de los días.





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