POSADAS. La igualdad de Crucero del Norte ante Villa San Carlos, en la tercera presentación del conjunto misionero dejó poco y nada para analizar, pues fue muy pobre en su desarrollo, tanto es así que el propio entrenador del Colectivero, Iván Delfino, reconoció que “fue feo para la vista”.Si bien este resultado y este funcionamiento no es determinante para una conclusión definitiva, debido a que falta mucho camino por recorrer, al equipo de Santa Inés le volvió a faltar juego. Algunas cosas interesantes de Diego Torres, que luego fue sustituido por Enzo Bruno, la guapeza y potencia de Ernesto “Pinti” Álvarez y el sacrificio de Leonardo Roda fueron algunos pequeños puntos que se pueden destacar de lo que fue el encuentro; y en el final una buen tapada de Germán Caffa, porque después no hubo nada más. A veces da la sensación que en el afán de ser ordenado, término que le gusta emplear al entrenador Delfino para definir el planteo, el equipo se tira demasiado atrás, dejando muchos espacios entre líneas, que lo deja, al parecer, muy segmentado, y todo le cuesta el doble. A Torres se lo ve muy solo y los delanteros quedan aislados, sin el abastecimiento necesario, que los obliga a bajar a buscar la pelota, quedando a la vista el sacrificio.Frente a San Carlos, a Crucero le faltó la osadía que deben tener los equipos con personalidad. Apenas fue una ráfaga antes el gol de Álvarez, en donde creó un par de llegadas no tan claras. Quedó en evidencia la categoría de uno y otro equipo, pero todo duró apenas cinco minutos. Después, el temor volvió a apoderarse del equipo y todo se hizo impreciso. Hasta daba la sensación, en un pasaje del juego, que estábamos viendo fútbol infantil, en donde todos corren detrás de la pelota sin tantas ideas. La decisión del ingrese de Bruno era la más lógica, pero por Torres no era el cambio. A Crucero le falta diálogo futbolístico, ya que no tiene juego. Entonces uno, sin el conocimiento que tiene el DT, se permite disentir con el cambio, pues es más fácil o al menos debería ser así, que dos buenos jugadores se junten y traten de darle el juego asociado a un equipo que en la actualidad no lo tiene. Si fue penal o no de Chávez sobre Troncoso es materia discutible. Pero esta cuestión no debe tapar lo que es más importante, el funcionamiento del equipo. Crucero tendrá muchas más chances de zafar del descenso y pelear un poco más arriba si su funcionamiento mejora, pero al orden defensivo al que apostó, al menos hasta ahora, también tendrá que adosarle el entrenador el juego colectivo, porque tiene los jugadores para hacerlo. En estas fechas iniciales se vio a un equipo muy temeroso en cometer errores. Crucero perdió dos puntos y no ganó uno como muestra la estadística de la tabla, pues su rival claramente es más débil, pero como suele suceder, si a tu rival lo dejas crecer se agranda.Eso pasó con el elenco “Villero”, que tiene un técnico como Ricardo Rezza, un viejo lobo de estás cuestiones. Villa San Carlos es un rival directo en la lucha por el promedio y el Colectivero no supo cómo vencerlo. Crucero sufrió la expulsión de Tomasini, pero ni antes ni después mostró la personalidad avasallante para llevarse por delante al rival. Es momento de dar una vuelta de página y centrarse en el próximo rival, el complicado Sarmiento de Junín, que no va a otorgar tantas facilidades como si mostró el rival del domingo.Al equipo que conduce Delfino le faltó la audacia para quebrar a un rival, que vino a jugar con un solo delantero de punta y que generó pocas situaciones frente al arco local. Queda mucho camino por delante. Las chances están intactas, pero todo depende de la confianza y la personalidad de un equipo en formación.




Discussion about this post