POSADAS. Permanecía preso por un hecho aberrante como la violación de su suegra, de 84 años, en Candelaria. Luego escapó de la comisaría donde estaba alojado y casi tres meses después, lo recapturaron cuando limpiaba parabrisas de los autos que se estacionaban en la intersección de las avenida Urquiza y Roca de esta ciudad.Ahora trascendió que el juez de Instrucción 7 de la Primera Circunscripción Judicial, José Alberto López, lo procesó por el delito de “abuso sexual con acceso carnal”, del que resultara víctima su suegra.Esa causa se sumará a la que se abrió en su contra por la evasión protagonizada el 28 de abril pasado en la comisaría seccional Novena de Itaembé Miní.El magistrado transformó su detención, en calidad de sospechoso, en prisión preventiva y ordenó que continuara alojado en el Instituto de Encausados y Procesados (UP VI), ubicado en Miguel Lanús, consignó una fuente a PRIMERA EDICIÓN. El ataque de índole sexual que lo llevó a la cárcel, perpetrado contra una anciana, se produjo el domingo 24 de marzo, alrededor de las 20, en una vivienda situada en el barrio 2 de Febrero de Candelaria.De acuerdo con datos salidos de la investigación, la misma víctima y su esposo habían consentido que su hija y el concubino -César Obdulio, ahora procesado- construyeran su casa en la parte posterior del terreno.Con el devenir del tiempo, este hombre, actualmente de 36 años, de oficio albañil, se ganó la confianza de la octogenaria.Como suele ocurrir con toda bestia, aguardó el momento oportuno para pegar el zarpazo.Así sucedió aquella noche del 24 de marzo. El hombre ingresó a la vivienda y sin mediar palabras, le asestó un puñetazo que la tiró al suelo.No conforme con ello, siguió golpeándola hasta desvanecerla. A posteriori abusó sexualmente de ella.La víctima resultó tan lastimada aquel domingo, que efectuó la denuncia policial recién al día siguiente.En un principio intervino la comisaría de Candelaria pero, como sucede con este tipo de delitos, las actuaciones fueron giradas a la Comisaría de la Mujer de la Unidad Regional X.Los investigadores dieron intervención al Juzgado de Instrucción 7, a cargo del juez José Alberto López, quien ordenó la inmediata detención del acusado.La orden se metarializó a las 48 horas, siendo alojado en la comisaría de Itaembé Miní.De allí se fugó el 28 de abril, en circunstancias de película.Mientras la Justicia abría un nuevo sumario en su contra, la Jefatura de Policía hacía lo propio para deslindar responsabilidades sobre el personal encargado de custodiar a las personas privadas de su libertad en la Novena, concluyó el portavoz de la fuerza de seguridad provincial. Una fuga insólitaCésar Obdulio se escapó de la comisaría seccional Novena en compañía de otro temible criminal, “Rafi” Paredes. Sucedió entre las 3 y las 5 del 28 de abril pasado.Tras las primeras averiguaciones, se estableció que utilizaron una sierra para limar los barrotes del acceso al pabellón, ya que las puertas de las celdas estaban abiertas para que los detenidos pudieran ir al baño.No sea cosa que anduvieran perturbando la calma del “llavero”, como en la jerga se llama al responsable de custodiar a los imputados.Al parecer, un familiar, durante una visita, hizo pasar la sierra para que la evasión fuera posible.Por omisión o en forma deliberada, constituye una negligencia grave que los uniformados no hubieran requisado las pertenencias de los visitantes, justamente para evitar ese tipo de acontecimientos.Lo cierto fue que ambos escaparon sin dejar rastros. Rafi fue apresado en San Vicente, en casa de unos parientes.La caída de su cuate, procesado ahora por la violación de su suegra, fue más insólita aún: cayó limpiando los parabrisas de autos en la intersección de las avenidas Urquiza y Roca de esta ciudad. Lo sorprendió una comitiva de la Dirección Investigaciones.





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