APÓSTOLES. Las bajas temperaturas y las heladas que registraron en los últimos días, impactaron con dureza en aquellos conglomerados habitacionales de características precarias, especialmente en los barrios que no cuentan con el servicio de energía eléctrica. En esta ciudad, el asentamiento El Callejón, y los barrios La Cantera y Las Tablitas, son algunos de los vecindarios donde el frío se hizo sentir más crudamente, afectando especialmente a niños y adultos con problemas respiratorios.Ante la preocupación de estos vecinos, PRIMERA EDICIÓN visitó a algunas de las familias afectadas, para conocer de qué manera atraviesan los embates de la estación invernal, y cuáles son sus necesidades principales.Combo riesgoso: asma y falta de energíaThiago tiene apenas tres años y padece asma. Es uno de los tres hijos de Mariana Franco (26), una vecina del asentamiento El Callejón, vecindario situado sobre un camino vecinal, donde las viviendas no cuentan con energía eléctrica ni agua potable domiciliaria. Los primeros fríos del invierno, impactaron de lleno en la salud del pequeño. La madre del niño contó que “con las bajas temperaturas él se atacó feo, el año pasado había sido igual, porque como es asmático necesita estar calentito, pero acá como las casas son de madera se filtra todo el frío, y como no tenemos luz no se puede usar estufa y si hacemos fuego para calentarnos, el humo le hace mal a sus pulmones, que son muy delicados, así que estamos pasando una situación delicada, y él viene de estar internado justamente por ese problema”.El niño, por estos días presenta un cuadro de fiebre y tos, y requiere ser constantemente nebulizado, pero al no contar con energía eléctrica, su madre debe llevarlo al centro de salud del barrio Andresito, que abre sólo hasta las 19. “Cuando se ataca más tarde o de noche, hay que salir corriendo al hospital”, señaló su madre.A unos 600 metros de allí, hacia el final del camino, vive Marta Benítez (52), una mujer que también padece asma, y que al igual que el resto del barrio, a falta de energía no puede efectuarse las necesarias sesiones de nebulización para contrarrestar la dolencia. “La paso muy mal estos días de frío, porque este barrio está en un bajo, es frío de por sí y sólo dependemos del fueguito que podamos hacer para calentar el cuerpo. A mí me agarran ataques de madrugada y tengo que recurrir al inhalador, porque hace 22 años que vivo acá, y nunca pudimos conseguir que nos bajen la luz, es todo un problema”, contó Benítez.Al calor del fuegoCercano al barrio Estación, en el límite con Colonia Liebig, se encuentra el conglomerado conocido como Las Tablitas. Las casas de madera cuentan con energía eléctrica, pero muchas de ellas dependen de canillas públicas para acceder al agua potable. Por estos días, el dilema pasa por cómo proteger a los niños del frío. Cecilia Alderete (25), madre de cinco chicos de entre dos y once años, explica que “no alcanzan las frazadas ni los abrigos; de noche dormimos todos juntos, para que el calor de los cuerpos ayude. Juntamos leña y hacemos fuego afuera y antes de acostarnos nos calentamos con el fuego, ya que tampoco tenemos estufa. Los más chicos están resfriados y tengo miedo de que les agarre alguna enfermedad respiratoria y con tanto frío es difícil”.Su hermana, Yanina (28), tiene tres hijos y vive en otro sector del mismo barrio. “Vamos a buscar leña y nos calentamos con el fogón. En mi caso, tengo paredes de tablas separadas y entra mucho frío, hay que poner bolsas o lo que se pueda para que no pase tanto. Sufrimos mucho siempre en esta época”.Ambas familias, como muchos en el barrio, dependen de la tarefa y las changas que consigan los hombres de la casa.En el barrio La Cantera, también son varias las familias que piden ayuda para poder atravesar las bajas temperaturas. Mariana Galvez, madre de ocho hijos, pidió que “nos ayuden con abrigos porque estamos pasando un invierno duro, y los chicos se enferman porque no nos alcanzan los abrigos”. Algunas organizaciones civiles y comisiones de iglesias, se encuentran por estos días recolectando abrigos y frazadas para acercar una ayuda a las familias que viven en estos barrios carenciados donde el frío polar se hizo sentir con dureza.




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