SAN IGNACIO. El cadáver de un hombre de unos cuarenta años, quien sería de nacionalidad brasileña, fue hallado flotando en el río Paraná y con evidentes signos de haber sido torturado salvajemente y luego ejecutado de dos disparos en la cabeza. El caso es investigado por la Policía de San Ignacio, donde se produjo el macabro hallazgo. Los uniformados fueron notificados de la aparición del cuerpo ayer a las 15, por un pescador de la zona, que lo descubrió a la deriva, a unos 150 metros de la costa argentina. Prefectura Naval acudió al lugar, situado a la altura del Kilómetro 1.635 del citado cauce. Los marinos extrajeron el cadáver y peritos de la Policía lo examinaron, constatando que estaba en avanzado estado de descomposición (la muerte dataría de hace unos cinco días). Vestía un pantalón de jeans, la remera estaba prácticamente a jirones y calzaba zapatillas de color negro. Sus manos estaban atadas por la espalda con cinta de embalaje. Presentaba a simple vista dos orificios de arma de fuego sin salida. Uno de los disparos bajo el mentón y el restante a la altura de la nuca, en el área posterior del cráneo, indicaron las fuentes consultadas. Pero otro detalle espeluznante es que el infortunado hombre presentaba evidentes signos de tortura. Tenía la mandíbula y varias de sus costillas fracturadas, entre otras lesiones que son propias de brutales tormentos, consignaron voceros del caso. No obstante, la última palabra con respecto a las causales del fallecimiento y las torturas que sufrió la víctima antes de ser ejecutada a tiros la tendrán los forenses, ya que el cuerpo -por orden judicial-, fue trasladado a la Morgue de Posadas, para la correspondiente autopsia. Probable identidadAl requisar el pantalón de jeans del cadáver, los pesquisas hallaron una cédula de identidad brasileña. La misma consignaba que se trataba de un ciudadano oriundo de ese país e identificado como Maxuel Moreira Da Silva, de cuarenta años. Las fuentes aclararon que este dato se debe verificar, ya que no se puede estar cien por cien seguros de que la documentación le pertenecía al fallecido. Tampoco sirve de mucho cotejar la fotografía que consta en la citada cédula con la del muerto, considerando que el cuerpo estaba en avanzado estado de putrefacción y el rostro muy desfigurado por la acción de los peces, agregó un portavoz oficial. En ese sentido se supo que una de las primeras medidas de los efectivos locales, para tratar de establecer la identidad del infortunado hombre, fue notificar de inmediato a la Dirección de Migraciones y a las Policías de Brasil y Paraguay. De haber ingresado o egresado a algunos de estos países su nombre figurará en la base de datos y se podrá determinar si existe denuncia de familiares o allegados por su desaparición, siempre y cuando se trate del mismo individuo que figura en la cédula. Por el momento y al no existir registro oficial la víctima sería sepultada, tras la autopsia, como NN.





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