BUENOS AIRES (Medios Digitales). La Argentina terminará de negociar tan sólo en un par de semanas un nuevo acuerdo tributario con Suiza, que les permitirá a las empresas en ambos países pagar menos impuestos, pero que, a la vez, habilitará a ambos gobiernos a contar con la información detallada de sus contribuyentes en ambos países.Fuentes de la AFIP y diplomáticas confirmaron a LA NACIÓN el “estado avanzado” de las negociaciones para contar con un nuevo acuerdo que evite la doble imposición respecto de Ganancias y Bienes Personales.Se trata de un convenio con el modelo de los que firman los países que integran la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), indicaron las fuentes oficiales. “Estamos avanzados en el intercambio automático, a través del modelo OCDE, que permitirá un flujo periódico de información hacia ambos países, sin intervención judicial”, explicó la calificada fuente del organismo que lidera Ricardo Echegaray.En la representación diplomática confirmaron el avance significativo de la negociación, por lo que se excusaron de dar detalles.El nuevo acuerdo sería más agresivo que el firmado con Uruguay -que entró en vigor en febrero pasado-, que en algunos casos sí exige la intervención de la Justicia para habilitar a los fiscos a transferir información fiscal. Los datos bancarios sí exigen intervención judicial, pero los referidos a evasión fiscal no, en el caso del convenio rioplatense. La fuente de AFIP indicó que, en el caso suizo, se podrá acceder a datos de argentinos con patrimonio en Suiza. ¿Cuál es el incentivo para que este territorio que hasta hace poco tiempo se resistía a este tipo de convenios cediera a abrir sus secretos?Hay una razón global, que es la presión ejercida por otros países desarrollados para que Suiza deje de ser un “paraíso bancario” anónimo. De hecho, el Gobierno de EEUU les impuso a los bancos suizos una multa por encubrir la evasión de ciudadanos norteamericanos y está en discusión el intercambio informativo entre ambas naciones. Algo parecido ocurrió con Alemania, que firmó con Suiza un acuerdo Rubik, que legaliza las cuentas no declaradas de clientes alemanes a cambio de un impuesto cobrado por el gobierno helvético, pero cuya recaudación se transfiere a Berlín.En el caso argentino, agregaron las fuentes, “hay mucho interés del gobierno suizo por la importante cantidad de inversiones en la Argentina”. Para Suiza, contar con un acuerdo le serviría en dos planos: que sus empresas no paguen dos veces los mismos impuestos y conocer su conducta fiscal en la Argentina.El nuevo acuerdo sustituirá a uno que la Argentina dio por caído en 2012, que comenzó a operar en forma provisional -nunca fue ratificado por ley- desde de enero de 2001, con importantes ventajas para contribuyentes y empresas.




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