POSADAS Y BUENOS AIRES. Cada año decenas de jóvenes de Misiones acuden a Capital Federal a cursar sus estudios universitarios. Desde entonces deben afrontar grandes cambios que van desde las lógicas propias de estas instituciones de nivel superior, hasta aprender técnicas de estudio, hacer nuevos amigos, aprender a administrarse, mantener su casa en condiciones, organizar sus tiempos, etcétera.Hace ya algunos años, la licenciada en psicología Cecilia Lacorte, oriunda de Posadas, experimentó esas mismas vivencias. Tras recibirse, junto a la licenciada Natalia Massón, que también proviene del interior del país, desarrollaron un programa denominado “Perdidos en Buenos Aires: la adaptación”, el cual ofrecen a quienes caminan sus primeros pasos como estudiantes universitarios en la gran “jungla de cemento”, como se suele conocer a Capital Federal.En diálogo con PRIMERA EDICIÓN, compartieron su mirada en relación a esta etapa que muchos jóvenes atraviesan año a año y señalaron en qué consiste la propuesta que brindan en Espacio Olazábal, como se denomina el lugar en que se desarrollará el programa a partir de agosto.Las principales inquietudesLas inquietudes que traen los chicos cuando vienen a estudiar abarcan diferentes áreas tanto emocional, como social y académica. En el área emocional especialmente se puede ver que extrañan a la familia, tiene miedo a la soledad, dificultad para hacerse amigos, presiones de los padres con respecto al estudio y la dificultad para afrontar la responsabilidad de la independencia. A nivel social, surgen temas como la adaptación, la necesidad de aprender a manejarse en la nueva ciudad y aprender los códigos sociales, que son diferentes a los que traen desde sus lugares de origen. Además según cada caso puede sumarse la dificultad de hacerse amigos. A nivel estudio, lo más requerido es aprender nuevas reglas de estudios, manejar la ansiedad ante los exámenes y las expectativas con respecto a lo que creían que era la carrera y lo que realmente es. A veces tienen dificultades en organizar las materias para cursar, sobre todo cuando van a una universidad pública, donde el plan de estudios es libre, ya que las universidades privadas tienen un mayor seguimiento académico de sus estudiantes. A otros chicos les cuesta poder armar grupos de estudio y encontrar gente con quienes compartir trabajos prácticos. Si bien siempre es diferente el ritmo de estudio entre la facultad y la escuela secundaria, es aún más difícil de manejar cuando a esto se suman factores como tener que cocinar, limpiar la casa, pagar las cuentas, ir al súper, administrar su día y tener que responder a las presiones familiares. Una propuesta“Creamos este taller por varios motivos, uno de ellos es que nosotras también pasamos la experiencia del desarraigo. Como profesionales de la salud mental vemos a menudo que estas situaciones se siguen repitiendo en los jóvenes que llegan desde las diferentes provincias y creemos que podemos ayudarlos a adaptarse con más rapidez”.





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