POSADAS. El economista Bernardo Kosacoff brindó ayer una brillante exposición en la sede de Osde en esta ciudad, en el marco de un desayuno de trabajo, donde analizó los aspectos más relevantes de la Argentina y el mundo en las últimas décadas, ante un centenar de empresarios de todos los rubros que siguieron atentamente sus análisis y comentarios.En el inicio describió las razones del crecimiento económico desde el 2002 en adelante, destacando a la volatilidad como uno de los aspectos centrales del país y el “fenómeno montaña rusa” para señalar períodos consecutivos de crecimiento y caída, luego crecimiento y caída, y así sucesivamente.“Argentina es uno de los laboratorios más vergonzosos del mundo de exclusión social, pérdida de trabajo, baja calidad educativa, pérdida de empleo”, dijo al remarcar que ante cada crisis fueron los sectores más empobrecidos quienes financiaron la recuperación.Entre 2002 y 2011 el país registró un crecimiento “extraordinario” de más de 7% por año, en la industria, alto crecimiento de empleo, aumento de las reservas, un proceso de desendeudamiento, mejoras en las tasas de ahorro, mejora en la presión impositiva y también superávit en el comercio exterior. ¿Cuáles fueron los motivos? Hay dos corrientes teóricas que responden esa pregunta: un sector apunta a la exportación de bienes primarios (granos y minería principalmente) y al viento de cola internacional; mientras que la otra corriente remarca dos aspectos estructurales que son la explotación de materia prima (además de granos y minería se suman pesca y forestación) junto a las transformaciones en el sector energético (represas, centrales nucleares, descubrimiento del gas). Esto revirtió cincuenta años de estancamiento.Otro fenómeno para entender la dinámica tan fuerte es que luego de la crisis de 2001 se arrancó un nuevo modelo con fuertes capacidades ociosas de personal y de industria (un tercio de la población estaba desempleada y las industrias operaban al 50%), sumado a una notable competitividad que adquirieron las empresas durante la década de los 90 en infraestructura como telecomunicaciones, energía, puertos, etc.Y otro elemento imprescindible fue sacarse a los acreedores externos de encima. Hubo un fuerte desendeudamiento tanto del sector público como el privado. En 2001 se debía dar el 50% de las exportaciones solo para pagar intereses de deuda, mientras hoy solo 4% o 5%. Y en el caso de privados, hoy la deuda llega al 1%. Esto favoreció la inversión, que en 2002 fue del 11% del PBI, mientras que en 2011 trepó al 34%, destacándose la construcción (generadora de empleo).En ese contexto llegaron empresas extranjeras y filiales internacionales a explotar actividades de todo tipo (autos, laboratorios, cemento, bebidas, alimento, etc).Surgen cuatro problemas que no se resuelvenDesde el 2008 en adelante aparecen cuatro problemas que hasta la fecha no fueron resueltos y pueden generar complicaciones a largo plazo, describió Kosacoff, y los mencionó: inflación, subsidios, dolarización y déficit comercial externo de manufacturas (principalmente energía). Su rápida solución hubiera prolongado el horizonte económico, consideró el experto.La inflación es negativa para la economía desde cualquier punto de vista; por otra parte los subsidios aumentaron demasiado, complicando las cuentas públicas (crecieron de 1% del PBI en 2006 a 4,2 en 2011) llegando este año a 130 mil millones de pesos. Por otra parte entre 2006 y 2011 se produjo una dolarización de los ahorros privados y su colocación en el exterior, por sumas estimadas entre esos años en 80 mil millones de dólares. “Quiere decir que Argentina pasó de ser deudor del mundo en los años 90 a financista en el 2000 pero a tasa cero; siendo que cuando estábamos en crisis casi nadie nos prestaba plata”, recordó. Aumentó mucho la capacidad de ahorro, las empresas se sanearon y se promovió la inversión, pero también la fuga de capitales. Y finalmente se agudizó el déficit comercial de manufacturas (en 2011 fue de 32 mil millones de dólares) debido a la necesidad de importar productos como autopartes, electrónica, químicos y fundamentalmente energía a precios muy altos. Además se dejaron de exportar muchos productos como vinos, frutas, maquinaria por los altos costos laborales, de producción, presión impositiva y falta de competitividad. Todo lo que se gana vendiendo granos se pierde en manufacturas. Sumado a que en 2011 las filiales trasnacionales transfirieron a sus casas matrices 4.000 millones de dólares. El tsunami de dólares que venía hasta 2011 se fue terminando.Para Kosacoff estos inconvenientes no representan una crisis estructural porque los precios internacionales para productos primarios siguen siendo “espectaculares”, se mantiene un superávit comercial, la deuda pasó de dólares a pesos y también cambiaron los acreedores y además el sector privado no está endeudado (transfirió 200.000 millones de dólares al exterior). El especialista consideró que las decisiones que tomó el Gobierno generan ventajas a corto plazo pero traerían inconvenientes a largo plazo: el cepo cambiario y la administración del comercio exterior.Se desaceleró pero no cayóPara el experto el país generó un colchón de amortiguación fuerte que le permitió no caer bruscamente y quedar estancado en la meseta. La razón: la fortaleza de un mercado doméstico que se duplicó en la última década. Esto es cuatro millones de nuevos puestos de empleo, los aumentos salariales logrados a la par o por encima de la inflación y la ampliación de asalariados, jubilados y planes sociales. Se financia esto con la emisión monetaria de 35% anual, superior al nivel de actividad. Debido a que no se cuenta con ningún mecanismo habilitado de atesoramiento en dólares y los plazos fijos ofrecen la mitad de lo que mide la inflación, la gente “tiene un montón de pesos y los tiene que usar rápido porque se desvalorizan. Es como tener muchos helados y pocas heladeras, hay que consumir rápido porque no se puede ahorrar”. Por ejemplo, este mes fue récord de venta de autos, otro ejemplo: se vendían 200 mil heladeras por años y ahora son un millón.Esto generó que el país dejó de crecer pero sobre una base de un mercado doméstico fuerte y consumidor. “Caímos de 8% de crecimiento a uno o dos puntos, que fue lo del año pasado; pero no caímos de 8 a -8 como en otras crisis anteriores”.“Lo complicado es que
la fuente de crecimiento a largo plazo es inversión, con generación de empleo y generación de divisas” dijo y advirtió que estos tres aspectos tienen un horizonte complicado a largo plazo porque no se resolvieron los cuatro temas centrales (inflación, dolarización, déficit manufacturero y subsidios). “Los márgenes son menores pero no estamos al borde de un apocalipsis. Se requiere no actuar con parches”, culminó.





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