POSADAS. El impresionante zumbido de los motores es lo primero que llama la atención. A lo lejos es posible divisar las acrobacias impensadas de unos extraños paracaídas, y ya pronto se convierten en una atracción para los paseantes, que comienzan a sacar fotos y filmar. Algunos preguntan si se trata de la oferta de un paseo al estilo turismo aventura, pero nada. Por lo pronto sólo se trata del pasatiempo de algunas personas quienes eligieron ese lugar para sobrevolar la costa capitalina sin demasiado riesgo, ya que estos paracaídas se mantienen muy poco tiempo en altura, además de volar bastante bajo. Inclusive algunas piruetas parecían pasar demasiado cerca del suelo o al ras del Paraná.




Discussion about this post