POSADAS (Por Esteban Abad) Han pasado solamente 18 años desde que un jovencito bailarín, con grandes aptitudes como director de grupo e ingenio como para realizar coreografías para ese grupo fuera a Buenos Aires con la ilusión de incorporarse al entonces Ballet Folklórico de el Chúcaro y Norma Viola. El chico había sido alumno de doña Chiquita (Hermelinda Aranda de Odonetto) y para los sucesos que se relatan aquí se encontraba integrando el Ballet de la Peña Itapúa que dirigía el profesor Luis Stivala. Luis Marinoni López recuerda aquellos momentos con una anécdota. “Después de haber convencido a mis padres para ir a Buenos Aires partí con la convicción de que pasaría las rondas complejas de baile folklórico y de clásico… pero , en el Puente Brazo Largo-Zárate, había ocurrido un accidente y estaba cortado el tránsito. Cada minuto que pasaba era un minuto que sí…, llegué tarde”, resigna Luis. “Pero igual pude participar de la audición, pasé -como pensaba -, las complejas pruebas”. “Yo había conocido el Ballet del Chúcaro viendo la película Argentinísima; cuando me enteré – por un viaje que hizo Norma Viola a Posadas- que podía integrarme a ese grupo, apareció una dificultad”. “Para mi madre fue duro cuando le dije de viajar; incluso me descalificó “¿A qué vas a ir ?”, me decía. “Y es que yo era flaquito y, para el ballet ¡petiso! La ropa era demasiado ancha y larga para mí”. “Me banqué el viaje con dinero propio y de mis padres, llegué al local del Ballet y me dirigí a los jurados, le extendí a uno de ellos una prolija carpeta con mis antecedentes, fotos y cartas de recomendación que había pedido creyendo que servían para algo. “Gracias”, dijo el que la recibió y la dejó sobre la mesa sin abrirla; cuando volvió, con el resto del jurado se sentaron y viendo mi carpeta la apartaron de a uno hasta que llegó a una pila en la punta de la mesa”. – Qué momento terrible ¿no?, pero creo que la desolación de ese instante ha sido superada, – Sí. Ahora es sólo un recuerdo. Y también que yo nunca dejé de venir a Posadas para hacer cosas aquí. Entonces me dí cuenta que yo acá era un intuitivo. En el Ballet adquierí conocimientos; pude tener contacto directo con Norma Viola y en suma, supe lo que era la entrega total con la profesión. En lo que hace a lo económico, la manera de mantenerte en Baires ¿cómo era?Dura. Muy dura. Hasta ser reconocido en el Ballet pasaron nueve meses…Un parto verdaderamente…Sí. Es que la beca que me dieron llegaba muy lentamente. En Posadas mis viejos hacían de todo para ayudarme …¿El petiso estaba mostrando sus cualidades? (Risas) Y doña Adela López, mi madre paría arreglando mis trajes, achicando bombachas, camisas… Luis Marinoni López es – además de lo que es con la danza-, un gran conversador. Uno de esos entrevistados que uno quisiera tener dos por semana. Le fluyen los recuerdos y las anécdotas “como agüita e’ manantial, “Mamá es una maestra (cuenta), acondicionanado trajes, cosiendo, achicando, tanto de paisana como de gaucho. Los de la Compañía de Arte son trajes míos, son el capital de mi grupo. Mi madre es tan prolija para hacerlos que se pueden usar de los dos lados (reversibles). ¿Qué danzas son tus preferidas?Me gustan mucho las del Altiplano, también las sureñas… ¿Lo de Misiones…?Una vez Vicente Cidade me hizo llegar una nota en la que me decía que “me encanta el ballet pero me pregunto si usted no se interesaría un poco por lo del folklore de Misiones”.“Yo (comenta), estoy encantado con el baile, con giros y vueltas no tan vistas; con cosas que forman parte de mi propia producción y entonces quería proyectarme a otros lugares. Más adelante comprendí y ahora estoy haciendo un poco más de danzas de la región como el Tríptico Guaraní (una guarania y dos polkas), que está en el repertorio del Ballet Nacional y que vieron acá, por ejemplo, en la peña de la librería 6 de Junio”.¿Cómo considerás tu manera de trabajar, digamos, tu estilo?Mi estilo fresco, pero basado en que creo que el artista de la danza debemos tener claro el concepto de estudiar los detalles técnicos sin intervención de las modas”.“Sólo hago obras que puedo fundamentar; nada al azar, todo casi antropológico, nunca cambié mi línea”, dijo Luis quien culminó su nota señalando que “Estoy contento con lo hecho estos años”. Luis Marinoni López• Nacido en Posadas. • Comenzó el aprendizaje de las danzas nativas con Hermelinda Aranda de Odonetto con sólo 6 años. Al alcanzar el profesorado de danzas integró el cuerpo de baile de la Peña Itapúa.• Luego fue convocado a audicionar para integrar el entonces Ballet del Chúcaro y Norma Viola. • Tras casi un año con el grupo de postulantes para el Ballet y después de intensas prácticas y pruebas se sumó al más importante ballet de Argentina. • Allí pasó a ser coreógrafo del grupo y regresó a Posadas donde siempre presenta alguna creación, generalmente con muchos bailarines en escena. La primera fue en 2009 al presentar su compañía en el Festival de la Ciudad en Posadas; viajó con el Ballet Nacional por Europa y América. Ahora dirige la Compañía de Danzas de la Peña Itapúa.




Discussion about this post