POSADAS. Un misterio en medio de un crimen que, al menos por el momento, asoma perfecto. Los investigadores continúan sin hallar la punta del ovillo que les permita avanzar hacia la resolución. Ahora trascendió que trabajan sobre la teoría de que el empresario avícola pudo haber sido asesinado en la costa argentina y que los responsables se deshicieron del cuerpo arrojándolo al río Paraná. En la misma línea, con el supuesto objetivo de confundir a los investigadores, habrían dejado la moto náutica a la deriva, que finalmente apareció en aguas paraguayas, más cerca del vecino país.Justamente, los sectores diametralmente opuestos en que aparecieron el cadáver y la máquina parecieron despertar esta hipótesis investigativa.“Manfredi apareció en línea recta a la Isla del Medio, cuando la corriente desde ese lugar arrastra hacia la costa paraguaya. Por eso la moto apareció en cercanías de Paraguay”, señaló una fuente consultada por este diario.En realidad, la orientación de una parte de la pesquisa hacia esta teoría indica que no hay indicios sólidos en la causa y los investigadores hurgan en distintas direcciones en busca de una pista de relevancia.Ahora sí se confirmó que el deceso del empresario se produjo por un garrotazo en la cabeza, que le causó un traumatismo grave y un coágulo en el cerebro.La víctima tenía tres golpes en la cabeza. Uno en la frente, otro en la parte media y el tercero un poco más atrás de la oreja derecha.Según trascendió ahora, este último golpe fue mortal, el que tenía entidad como para causar la muerte en el acto.Pero la novedad no es esta sino que el estudio de las partes blandas del cuerpo del empresario determinó la existencia de lesiones internas a la altura de la yugular.Es decir, uno de los agresores lo tomó del cuello con suficiente fuerza para provocar lesiones internas, aunque no para sofocarlo o matarlo. En este sentido, es muy posible que en el hecho hubiesen intervenido al menos dos asesinos.Jorge Manfredi desapareció el 15 de enero pasado. Ese día, en horas de la tarde, avisó por celular a un amigo que había perdido la llave de la moto de agua.Su cuerpo, lamentablemente, fue hallado al día siguiente. Estaba a unos cuatro kilómetros de donde se sospecha desapareció.Aunque esa, justamente, es otra incógnita difícil de comprobar: el lugar exacto donde lo mataron a garrotazos.





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