BUENOS AIRES (DyN). El papa Francisco nombró a monseñor Mario Aurelio Poli como nuevo arzobispo de Buenos Aires y su sucesor en la sede primada, pero la filtración de la noticia por parte del Gobierno provocó malestar en la nunciatura apostólica.El nombramiento, según trascendió, iba a darse a conocer recién hoy, pero desde la Casa Rosada hicieron filtrar la noticia, provocando el malestar del nuncio apostólico, monseñor Emil Paul Tscherrig, según confiaron fuentes eclesiásticas.“Oficialmente no hay ningún nombramiento y no hay arzobispo electo”, dijeron a DyN desde la Iglesia.Los voceros consultados recordaron a esta agencia que mediante un acuerdo bilateral de 1966, la Santa Sede informa a modo de “cortesía”, y pidiendo el “sigilo” correspondiente, todo nombramiento con dos días de anticipación a las autoridades políticas del país.No es la primera vez que el Gobierno filtra una información vinculada a la Iglesia.En 2006, se apresuró a anunciar la dimisión de monseñor Joaquín Piña, en plena campaña electoral para evitar la reelección indefinida del gobernador misionero Carlos Rovira y que convirtió después al obispo en el primero en infligirle una derrota electoral al kirchnerismo.Poli era el “candidato de Bergoglio” para sucederlo en la sede primada, aunque no figuraba en la lista de posibles “arzobispables”. Hombre de su confianza, colaboró como obispo auxiliar antes de ser promovido a la diócesis pampeana de Santa Rosa.“Es una continuidad del estilo pastoral de Bergoglio”, expresaron desde el arzobispado.Bergoglio renunció a su cargo como arzobispo de Buenos Aires en diciembre de 2011, al cumplir los 75 años que marca como límite el Código de Derecho Canónico, aunque Benedicto XVI no le aceptó la renuncia. Se dijo entonces que seguiría al menos dos años más al frente de la sede primada, que recién quedó vacante cuando fue proclamado Papa el 13 de marzo pasado.Días pasado, uno de sus colaboradores, monseñor Eduardo García reveló a la prensa que Bergoglio tenía previsto jubilarse a mediados de año y ya se había reservado un lugar para vivir en una residencia sacerdotal del barrio porteño de Flores. Perfiles similaresPoli es un hombre cercano a Bergoglio a quien acompañó en la arquidiócesis porteña como obispo auxiliar entre 2002 y 2008 y comparte en líneas generales las ideas del Sumo Pontífice.Al igual que Bergoglio y como marca la doctrina de la Iglesia, el obispo pampeano se mostró en contra de la aprobación de la ley que habilitó el matrimonio entre personas del mismo sexo.Durante el debate del proyecto en el Congreso, Poli envió una carta a senadores de La Pampa en la cual le manifestaba que debían votar “a favor de la familia pampeana”.Poli consideró que con la ley ahora vigente “constituir en un grave y riesgoso factor de disolución familiar, que afecte seriamente el futuro de nuestra provincia y el de la nación entera”.También se recuerda su decisión de amonestar en agosto del año pasado a un cura pampeano, quien saludó al ex dictador Jorge Rafael Videla por su cumpleaños número 87.El obispo de Santa Rosa es doctor en Teología por la Pontificia Universidad Católica Argentina “Santa María de los Buenos Aires” (UCA) y licenciado en Trabajo Social por la Universidad de Buenos Aires (UBA).Fue ordenado sacerdote en 1978 y tras su ordenación fue designado vicario parroquial en San Cayetano (Liniers), donde se desempeñó hasta 1980.En 2002, el papa Juan Pablo II lo nombró obispo auxiliar de Buenos Aires y luego, en 2008, Benedicto XVI lo promovió como obispo de Santa Rosa.Desde su nuevo cargo como arzobispo de Buenos Aires no solo será el cardenal primado de Argentina sino que podría ser el sucesor de José María Arancedo. Los senderos del nuevo pontificado El papa argentino Francisco, con una serie de gestos simbólicos y palabras parece haber cambiado en quince días el Vaticano y ayer instó a la Iglesia a “salir de sí misma”, un principio que constituye “la hoja de ruta” de su pontificado.Los cristianos tenemos que “salir de nosotros mismos”, clamó el papa Francisco durante la primera audiencia general de su pontificado, pronunciada desde la plaza de San Pedro.La divulgación en Cuba de la intervención que el entonces cardenal Bergoglio pronunció durante las llamadas congregaciones o asambleas previas al cónclave para la elección del nuevo pontífice, confirman su visión sobre la ruta que debe tomar la Iglesia del tercer milenio.“Evangelizar supone en la Iglesia la parresia de salir de sí misma. La Iglesia está llamada a salir de sí misma e ir hacia las periferias, no solo las geográficas, sino también las periferias existenciales: las del misterio del pecado, las del dolor, las de la injusticia, las de la ignorancia y prescindencia religiosa, las del pensamiento, las de toda miseria”, dijo en su intervención a los purpurados que estaban por elegirlo pontífice.Según fuentes religiosas, la intervención fue entregada por el mismo Bergoglio al cardenal cubano Jaime Ortega, quien se la pidió el mismo día en que la pronunció por considerarla “magistral”.





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