POSADAS. La Justicia investiga el patrimonio del agente detenido el lunes a la madrugada después de que intentara robar, con la colaboración de un cómplice, diez fusiles FAL de la armería del Instituto Superior de Formación Técnico-profesional (Isfotep) de la Policía de Misiones, ubicado en Miguel Lanús.Fuentes de la pesquisa indicaron que, entre otros bienes, sería propietario de tres vehículos: una moto marca Honda Tornado, un coche VW Gol y una camioneta Ford EcoSport.Todos estos móviles habrían hecho tareas de inteligencia días antes del intento de asalto y fueron vistos en los alrededores del citado Instituto.Todo ocurrió el lunes, a las 0.30, cuando un VW Gol ingresó al Isfotep. El agente iba al volante y el cómplice, un carpintero de 28 años, en el asiento del acompañante.El conductor descendió y buscó las armas, mientras el otro aguardaba con un handy en la mano y la frecuencia policial activa.Ninguno de los dos sabía que una veintena de policías, con el juez de Instrucción 7 José Alberto López a la cabeza, los aguardaba a escondidas para detenerlos.Cuando ambos subieron al rodado para escapar con el arsenal, fueron interceptados por efectivos del Grupo de Operaciones Especiales (GOE).Aún así, el agente intentó huir pero los francotiradores, apostados en lugares estratégicos, abrieron fuego y reventaron los neumáticos y el motor del VW Gol.Entonces descendió y se apuntó de frente con un oficial del GOE.Rodeado y sin chances de escapar, arrojó la pistola reglamentaria dentro del auto y se entregó.Entre las pertenencias del agente, que prestaba servicios en el sector de Video y Vigilancia, se incautaron 12.000 pesos, U$S2.000 y documentaciones.Entre esos papeles había constancias de los últimos movimientos bancarios del uniformado, en los que podrían encontrar, indirectamente, indicios del mundo oscuro en el que se movía.Los dos incriminados fueron llevados ayer al Juzgado de Instrucción 7, donde se abstuvieron de prestar declaración indagatoria. Por ahora buscan a un tercer implicadoLa Justicia intenta determinar o aclarar el destino que el policía y su cómplice iban a dar a los diez fusiles FAL que pretendieron robar del Isfotep.La única teoría que trascendió, por ahora con pocos fundamentos, es la de una presunta venta a un traficante de armas de Brasil.Fuentes consultadas por este diario indicaron que un FAL, en condiciones de ser utilizado, cuesta en el mercado negro de Encarnación entre 5 mil y 6 mil dólares.Por ende, el monto por la venta de esas armas de guerra ascendería a casi medio millón de pesos.En este sentido, trascendió ayer que la Justicia busca a un tercer implicado que formaría parte de la conexión local y habría trabajado en tareas de logística e inteligencia, previo al intento de robo.En el caso trabaja personal de la Dirección de Delitos Complejos de la Policía de la provincia, en coordinación con el juez de Instrucción 7 de Posadas, a cargo del magistrado José Alberto López.





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