BUENOS AIRES. Los ministros de Educación de Brasil, Bolivia, Uruguay, Ecuador y Argentina debatieron sobre las políticas de evaluación educativa para la región, en el marco de un seminario que tuvo lugar en Buenos Aires. Todos coincidieron en la necesidad de contar con criterios propios de la realidad Latinoamericana: el ministro de Brasil, Cristovao Buarque; de Bolivia, Roberto Iván Aguilar Gómez; de Uruguay, Ricardo Ehrlich; de Ecuador, Gloria Vidal Illingworth, y el anfitrión, el argentino Alberto Sileoni. A nivel internacional existen hoy pruebas estandarizadas para medir los aprendizajes fundamentales de los estudiantes como SERCE (Latinoamérica), TIMSS y Pisa (Mundiales), esta última es la de mayor referencia. El Informe del Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes o Informe Pisa se basa en el análisis del rendimiento de estudiantes a partir de unos exámenes mundiales que se realizan cada tres años y que tienen como fin la valoración internacional de los estudiantes. El último Pisa se tomó en 2012 pero aún no se difundieron los resultados. En 2009, Argentina obtuvo 398 puntos en comprensión lectora, 388 en matemática y 401 en ciencias. De acuerdo a esta metodología de evaluación, la calidad del sistema educativo argentino está muy por debajo de estándares mínimos aceptables. Postura regional Desde hace varios años el Gobierno argentino manifiesta sus reservas ante el Informe Pisa. También los países del Mercosur, que se ubican muy por debajo de los países asiáticos en los resultados obtenidos, hacen sus críticas a Pisa. En el marco del seminario, el ministro de Brasil explicó que una de sus problemáticas está en la escuela secundaria, donde se encuentran con bajo rendimiento, sobre todo en el norte del país; sin embargo aseguró que han tenido mejoras sustanciales en los últimos años. Según el funcionario continúan con las evaluaciones al estilo de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico OCDE (tipo Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes o Informe Pisa).En el turno de Uruguay, Ehrlich describió el Instituto de Evaluación Educativa nacional, que utiliza el proyecto “Conectividad Educativa de Informática Básica para el Aprendizaje en Línea” o más conocido como Ceibal. Por el momento los criterios son “meritocráticos individuales” aunque coinciden en que se debe encontrar una manera de conseguir resultados colectivos. También planteó algo en lo que coincidieron todos, la posibilidad de encontrar el camino propio de Latinoamérica para la evaluación educativa de acuerdo a lo que se busca en términos de desarrollo.La ministra Vidal Illingworth, de Ecuador, relató que también tienen un Instituto de Evaluación de la Calidad, en el que se busca consolidar una idea integral de evaluación de alumnos, docentes y autoridades de la escuela donde se aplica el Instrumento de Autoevaluación de la Calidad Educativa (IACE) de Unicef. Allí los padres también comparten los resultados. Entre los parámetros de medición está la inteligencia emocional, los valores de convivencia social y los derechos de la naturaleza; a esto le agrega la evaluación de conocimientos y habilidades. Para esta funcionaria, la evaluación tiene que representar el dar algo al evaluado y no quitarle; de otro modo nadie acompaña ni saca beneficios. Pisa, “imposición neoliberal”Aguilar Gómez, de Bolivia, aseguró que no hacen evaluación estandarizada (tipo Pisa) por considerarla una imposición neoliberal. En la actualidad construyen una visión de la evaluación que, junto a la calidad, no pueden perder el sentido histórico y social. Para él no debe implementarse algo técnico y mecanicista donde también se debe aplicar el respeto a la diversidad y plurinacionalidad.Sileoni, por su parte, ratificó la utilización de las evaluaciones regionales propuestas por la Unesco, siguiendo también con Pisa. En ese marco propuso evaluar aquello que otras pruebas no hacen, ya que hay que preocuparse por lo axiológico. Además, apuntó, hay que incorporar arte, medio ambiente, saber aprender, ética y otras materias además de Lengua como también Matemática.“No es posible separar la calidad de la inclusión: primero los jóvenes y los niños tiene que estar en la escuela para hablar de calidad”, explicó ante los presentes a quienes señaló que la calidad debe ser una medida social. A esto agregó que es importante tener en cuenta el clima educativo familiar, la evaluación institución y el sistema formador de los docentes.





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