POSADAS. Un hombre de 40 años imputado por la violación de una niña de 12 años y por causarle lesiones graves al padre de la víctima, confesó su responsabilidad en esos hechos y firmó en las últimas horas un juicio abreviado por el que fue condenado a la pena de diez años de prisión.Así lo confirmaron fuentes judiciales a PRIMERA EDICIÓN, quienes sostuvieron que el acuerdo entre las partes se firmó en las últimas horas entre la fiscalía del Tribunal Penal 1, a cargo de la doctora Mabel Picazo, y el defensor oficial del Juzgado de Instrucción 3, el doctor Marcelo Cardozo.Según se supo, el imputado convivía con una de las hermanas de la víctima, de 15 años, y aprovechó esa situación para aprovecharse de la niña de 12. Además, también fue denunciado por la madre de ambas -actualmente cumpliendo una pena en prisión- por haber abusado sexualmente y bajo violencia a su “pareja”, hecho que no reconoció ante la Justicia.Durmiendo con el enemigoUna familia desmembrada por una condena hacia la madre -hallada culpable de encubrimiento en un homicidio- fue el contexto en el que actuó el ahora condenado, quien según pudo establecer la Justicia, comenzó una relación con la adolescente a finales de 2008.Al parecer, un año después el imputado y la menor de edad se fueron a vivir a la casa del padre de las menores, una humilde morada en el corazón del barrio Ñu Porá. Al principio no había mayores inconvenientes, aunque en pocos meses el condenado mostró su verdadera faceta.Para empezar, los padres de la adolescente siempre sospecharon que el “concubinato” tenía sus bases en las constantes amenazas del hombre, algo que recién pudo confirmar el papá de las niñas con el paso del tiempo.“En el cumpleaños, vino por detrás y le hincó con un cuchillo en la espalda”, le contó el padre a la Justicia sobre aquella primera agresión que descubrió contra su hija de 15. Después, el progenitor viviría la violencia en carne propia. Una tarde, el condenado practicaba artes marciales cuando perdió el equilibrio y se cayó. Al hombre dicha torpeza le causó gracia y soltó una carcajada mínima, suficiente para “encender” al condenado, que tomó una silla y comenzó a golpearlo. Así, le produjo la fractura del antebrazo derecho.Preocupado y con el mismo miedo que sus hijas, el lesionado terminó de curarse y fue directamente hasta la Unidad Penal en la que su mujer cumple una pena desde hace algunos meses. Pidió verla y, cara a cara, le contó el infierno en el que se había transformado su casa desde que ella había sido condenada.La mujer no soportó el relato y a los pocos días, después del correspondiente trámite, denunció ante la fiscalía lo que venía sucediendo en su casa con su familia.Así fue como durante la última semana de septiembre de 2010 la Justicia tomó cartas en el asunto y solicitó la detención inmediata del sospechoso, concretada por efectivos de la comisaría seccional Quinta y de la Unidad Regional X.Los exámenes médicos confirmaron el abuso sexual con acceso carnal contra la menor de 12 años, quien además en Cámara Gesell brindó un testimonio congruente con los hechos denunciados por su madre.En primera instancia, la Justicia llegó a la conclusión de que el acusado aprovechó la situación de vulnerabilidad en la que estaba inmersa la familia luego de la condena de la madre y aprovechó ese contexto para abusar de la niña y mantenerla amenazada junto a su hermana y el padre de ambas.De esa manera fue procesado y luego la causa fue elevada a juicio bajo la carátula “abuso sexual con acceso carnal agravado por haberse cometido contra un menor de 18 años aprovechando la situación de convivencia preexistente con la víctima, y lesiones graves en concurso real”. El debate estaba previsto para los días 12 y 13 de marzo próximos, pero el imputado finalmente reconoció sus culpas.




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