La firma del Acuerdo sobre Comercio e Inversión Recíproco entre Argentina y Estados Unidos abrió un nuevo capítulo en la política exterior del gobierno de Javier Milei, aunque también reavivó cuestionamientos por la falta de información pública y por la situación crítica que atraviesan las pequeñas y medianas empresas. Desde el sector pyme advirtieron que el entendimiento se anunció sin debate previo y en un contexto de fuerte fragilidad económica interna.
Xavier de Escalada, secretario general de la Asociación de Empresarios y Empresarias Nacionales para el Desarrollo Argentino (ENAC), sostuvo en FM de las Misiones que la actual administración mantiene una práctica reiterada de excluir a las instituciones de las decisiones estratégicas.
“Este gobierno actual que tenemos no se caracteriza por respetar los pasos institucionales que corresponden a la República”, afirmó, al recordar el uso extendido de decretos y la ausencia de un presupuesto nacional aprobado.
En relación con el acuerdo bilateral, explicó que solo se conocen los lineamientos generales difundidos en la prensa y que no hubo acceso a los términos específicos. “No he tenido la oportunidad de conocer la letra chica o de conocer las contraprestaciones”, señaló, y remarcó que Argentina negocia desde una posición debilitada, condicionada por el endeudamiento y la necesidad de asistencia financiera.
De Escalada advirtió que esa asimetría influye de manera directa en el resultado de cualquier entendimiento internacional. “Evidentemente la negociación no va a ser de igual a igual”, expresó, al señalar que los intereses estratégicos de Estados Unidos en la región están vinculados a recursos naturales, energía y minerales, mientras que el país llega sin capacidad real de imponer condiciones.

En ese marco, puso el foco en un límite que consideró central. “La línea roja es la soberanía nacional”, sostuvo, y planteó que el debate no debe reducirse a beneficios simbólicos o coyunturales, sino a la preservación del control sobre el territorio y los bienes estratégicos. Según indicó, hasta el momento no aparecen señales concretas de ventajas para el entramado productivo local.
Crisis de las pymes
El dirigente fue particularmente crítico sobre el impacto para las pymes, que atraviesan una prolongada caída del consumo y dificultades financieras. “No veo que las pymes nacionales argentinas tengamos algún tipo de beneficio”, afirmó, al mencionar la ausencia de créditos accesibles, inversiones en infraestructura o medidas que impulsen la producción y el empleo.
En paralelo, recordó que sigue pendiente el tratamiento de la ley de emergencia pyme, una iniciativa que ya cumplió el recorrido legislativo en comisiones. “La ley de emergencia pyme pasó por comisiones en el Senado y en Cámara de Diputados”, explicó, y subrayó que se trata de una herramienta conocida, aplicada en otros momentos de crisis.
De Escalada detalló que esa norma permitiría aliviar la situación de miles de empresas mediante la suspensión de embargos automáticos y la continuidad de servicios esenciales. “Que esa deuda no genere el corte del suministro”, ejemplificó, al describir mecanismos pensados para sostener la actividad mientras se intenta una recuperación del mercado interno.
Finalmente, confirmó que la asociación continuará expresándose y buscando espacios institucionales, pese a la eliminación de la Subsecretaría Pyme. “Hoy no existe un lugar para que nosotros presentemos o vayamos a tocar el timbre”, afirmó, y adelantó que el reclamo seguirá canalizándose a través del Congreso, con el objetivo de que la emergencia sea tratada y aprobada.




