El Servicio Meteorológico Nacional renovó las advertencias por calor extremo para este miércoles, con Misiones incluida en el mapa de temperatura elevada. Las advertencias incluyen también a zonas de Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes, Santiago del Estero, Formosa y Chaco , donde las temperaturas extremas se mantienen desde finales de enero, con registros muy por encima de los valores habituales para esta época del año.
En varias regiones se alternan alertas por calor con posibilidades de tormentas aisladas, sin que se prevea un alivio climático inmediato y en los que las condiciones pueden impactar de manera significativa en la salud de la población.
Además, desde la Oficina de Prevención ante Desastres (OPAD) de la Municipalidad de Posadas, se emitió un pronóstico de ola de calor que se extiende entre el 3 y el 9 de febrero, con temperaturas máximas estimadas entre 37 °C y 39 °C para la capital provincial y alrededores. Esto responde a una combinación de altas temperaturas, humedad considerable y dificultad para la disipación térmica durante la noche.
Las condiciones previstas por la OPAD refuerzan los datos del SMN y constituyen una alerta operativa para la provincia, donde los valores térmicos elevados se mantienen sin alivio significativo por ahora.
Alerta por niveles de impacto en la salud
El SMN clasifica los riesgos de este tipo de eventos en tres niveles:
Alerta amarilla: posible efecto leve a moderado en la salud, más riesgoso para grupos vulnerables como niños, adultos mayores y personas con enfermedades crónicas.
Alerta naranja: efectos moderados a altos, con temperaturas muy peligrosas, especialmente para quienes realizan actividad física o trabajos al aire libre.
Alerta roja: alto a extremo riesgo, capaz de afectar a toda la población, incluso personas saludables sin factores de riesgo conocidos.
En Misiones el nivel vigente para este miércoles es amarillo, pero la intensidad y duración del episodio generan preocupaciones sanitarias.
Recomendaciones para enfrentar el calor extremo
Frente a este escenario, las autoridades sanitarias y meteorológicas insistieron en medidas para reducir el impacto del calor en la salud:
Mantener una hidratación constante, bebiendo agua incluso sin sensación de sed.
Evitar la exposición solar directa, especialmente entre las 10 y las 16 horas.
Prestar atención particular a niños pequeños y adultos mayores.
Reducir esfuerzos físicos en las horas de mayor temperatura.
Evitar bebidas con alcohol, cafeína o muy azucaradas.
Consumir frutas y verduras frescas, y optar por comidas ligeras.
Permanecer en espacios bien ventilados o con aire acondicionado, y usar ropa holgada y de colores claros.
No existe un tratamiento farmacológico específico contra el golpe de calor, por lo que la prevención y el cuidado son fundamentales para evitar descompensaciones.





