Llegar tarde al diagnóstico, viajar kilómetros para hacerse un estudio o esperar meses para iniciar un tratamiento son situaciones habituales para quienes viven con cáncer en Argentina. Hoy se conmemora el Día Mundial contra esta enfermedad, y la fecha llega atravesada por esas escenas y otro dato preocupante: en 2026, el país suma otro año sin contar con información actualizada para conocer cuántos casos se registran. Las últimas cifras oficiales datan de 2020 y 2022.
El organismo encargado de llevar adelante el registro y monitoreo de estas variables fue durante 15 años el Instituto Nacional del Cáncer (INC), que en marzo de 2025 fue disuelto y se convirtió en la actual Dirección Nacional del Cáncer, bajo la órbita del Ministerio de Salud de la Nación.
Aunque a primera vista la medida puede parecer un “cambio de nombre”, el testimonio de organizaciones y pacientes oncológicos muestran lo contrario: la disolución marcó un giro en las políticas públicas vinculadas al cáncer, que hoy se traduce en la ausencia de un plan nacional para ordenar la prevención, el diagnóstico y los tratamientos oncológicos.

Esa situación motivó a la red Unidos por el Cáncer, conformada por 160 organizaciones sociales de todo el país, a impulsar una petición para que se cree un Plan Nacional de Control del Cáncer.
El objetivo es “tener una mirada particular sobre la detección temprana, la información, la previsión y que las personas lleguen al diagnóstico oportuno”, explicó a FM 89.3 Santa María de las Misiones María Alejandra Iglesias, presidenta de Asociación Sostén, integrante de la red.
Volver a ordenar la política oncológica
La demanda tomó forma después de dos congresos nacionales que reunieron a organizaciones y otros actores. “La visión compartida fue la necesidad de tener un plan nacional de control del cáncer. Tuvimos uno cuando tuvimos Instituto Nacional del Cáncer, hoy ya no lo tenemos”, señaló Iglesias.
Hoy el reclamo apunta a recuperar un programa de largo plazo, “que sea federal, que dure a pesar de los cambios de gestión, y que sea justamente una política rectora en temas de cáncer”, sostuvo.
Uno de los ejes centrales es contar con información actualizada, a partir de un Registro Único Nacional de Cáncer, “para que podamos conocer la realidad nacional y no extrapolar datos de otros países”, planteó Iglesias.
Para las organizaciones, esa información permite mejorar la detección y evitar que los diagnósticos lleguen cuando las opciones terapéuticas ya son limitadas. En ese sentido, Iglesias aseguró que llegar tarde sigue siendo un problema, y que “las dificultades son de lo más variadas”.
“Tiene que ver no solamente con el lugar donde uno vive, sino el tipo de cobertura”, explicó, al describir un sistema de salud “fragmentado” entre el sector público, las obras sociales y prepagas. Las distancias geográficas, la falta de centros cercanos y los tiempos de espera son obstáculos extra.
“En Argentina tenemos grandes distancias y hay gente que tiene que viajar mucho para llegar a los centros de atención, incluso en grandes ciudades, los tiempos de atención son muy largos”, afirmó.
Esas situaciones terminan postergando controles y estudios, y “a veces se llega demasiado tarde”, advirtió la referente. Por eso aseguró que el rol del Estado nacional es imprescindible. “Tiene que ser un plan federal que ordene, que coordine, que reduzca inequidades y garantice la atención de calidad”, expuso Iglesias.
Al Estado nacional está dirigida la petición que impulsa la red, que en esta primera etapa reúne firmas de toda la sociedad para llevar el reclamo al Congreso. La propuesta apunta a un programa que una recursos nacionales con el trabajo de asociaciones que trabajan en el acompañamiento de diagnósticos desde hace varios años.
“El plan debería tener recursos de la Nación. Hoy sin el INC y con una Dirección Nacional igual debería salir de la Nación. Tiene que ser un plan federal que ordene, que coordine, que reduzca mortalidad por cáncer y garantice la atención de calidad”, sintetizó.









