Este sábado la Parroquia Inmaculada Concepción dará inicio a un nuevo año de la misión “Noches de Misericordia”, una propuesta solidaria que brinda comida y contención espiritual a personas en situación de vulnerabilidad y a familiares de pacientes internados en el Parque de la Salud.
En comunicación con FM 89.3 Santa María de las Misiones la coordinadora de la misión, Marisa Cañete, explicó que la iniciativa “nace hace dos años con el grupo franciscano, la Orden Franciscana Seglar”, y señaló que surgió como una experiencia comunitaria inspirada en el acompañamiento a quienes atraviesan momentos difíciles. Con el paso del tiempo, afirmó que “esto fue creciendo” y hoy convoca a cada vez más voluntarios.
Cañete detalló que la misión se retoma desde febrero y se extenderá “hasta fin de año sin cortes”, con encuentros todos los sábados. A partir de las 17 horas, los voluntarios cocinan y luego recorren distintos sectores del hospital para entregar “una bandejita de comida calentita” a familiares de pacientes de pediatría, neonatología, el hospital agudo y también a personas en situación de calle.
Actualmente, la misión entrega “entre 150 y 160 porciones cada sábado”, una cifra que fue creciendo con el tiempo. “Empezamos con 80, después llegamos a 100 y se fue sumando cada vez más gente”, relató, y recordó como momentos especiales las cenas solidarias del 24 y 31 de diciembre, cuando sirvieron “una comida muy especial”.
La referente subrayó que el proyecto “ya no es de un grupo, es de toda la parroquia”, ya que se sumaron jóvenes, scouts y comunidades como Espíritu Santo. En ese sentido, remarcó que quienes reciben la ayuda “no son sólo de Posadas, es gente de toda la provincia” que permanece varios días acompañando a familiares internados.

Más allá del plato de comida, Cañete destacó que el objetivo central es el acompañamiento espiritual, ya que “no sólo llevamos una comida, llevamos esperanza”. En ese contexto, señaló que cuando hay un enfermo “no es sólo el enfermo, es toda la familia”, y remarcó la importancia de que las personas sepan “que no están solos, que hay una comunidad que los acompaña”.
La misión también cuenta con un equipo dedicado a la escucha, que dialoga con quienes esperan la comida y toma los nombres de los pacientes para ser presentados en las misas. Cañete señaló que han encontrado personas que “hace dos o tres días están comiendo chipas o galletitas” y atraviesan la situación “con dolor, tiempo e incomodidades”.
La coordinadora remarcó que la continuidad del proyecto depende del compromiso comunitario y explicó que se puede colaborar con alimentos, tiempo o aportes económicos a través de Mercado Pago: cocinaV.M a nombre de María Isabel Cañete.
“Así sea de 500 o 1.000 pesos, se va sumando”, expresó, y sostuvo que buscan bienhechores que asuman “un compromiso mensual” para sostener esta obra de misericordia que, aseguró, “se entrega de corazón”.








