El comerciante local José María Manzur, histórico referente de la tradición panadera posadeña y propietario de la reconocida Panadería Tacuarí, falleció ayer lunes 2 de febrero. Su nombre quedó estrechamente ligado al desarrollo del rubro panadería en la capital misionera.
Manzur no heredó un imperio; lo amasó. Literalmente. Bajo su gestión, la Panadería Tacuarí, conocida popularmente como “La boutique del pan”, dejó de ser un despacho de barrio para transformarse en una referencia industrial y social en Posadas. Pero más allá de los balances y la expansión, lo que lo definía era esa presencia silenciosa y constante. No era un hombre de grandes estridencias mediáticas, sino de gestión diaria.
El negocio tuvo sus inicios en 1978, en el barrio Villa Urquiza, y con el paso del tiempo se trasladó a su ubicación actual, acompañando el crecimiento urbano de la ciudad. A lo largo de los años, amplió su oferta de productos y sumó sucursales en distintos puntos de Posadas, entre ellas Itaembé Miní, Blas Parera y Aguado, y Vivanco casi Blas Parera, cerca de Villa Cabello.
En una de sus últimas entrevistas con PRIMERA EDICIÓN, Manzur recordó que inició la actividad panaderil junto a su hermano Carlos Antonio Manzur, a quien siempre reconoció como una figura clave en sus comienzos. “Si volviera a nacer, volvería a ser panadero. Es una profesión muy gratificante”, expresó entonces, reflejando el orgullo por una vocación que sostuvo durante toda su vida.
En ese momento, el comerciante también destacó el valor del trabajo en equipo y la generación de empleo, subrayando que la panadería fue fuente laboral para numerosos trabajadores a lo largo de los años, muchos de los cuales se jubilaron tras décadas de servicio. Asimismo, remarcó la constante capacitación del personal y la apuesta permanente por la innovación y la calidad en los productos.









