Los 215 años del Regimiento de Patricios

En homenaje a su creación en 1806, en Argentina se celebra cada 13 de septiembre el Día de la Infantería.

13/09/2021 07:08

El arma de la Infantería argentina encuentra su cronológica data un 13 de septiembre de 1806, cuando fue creada la “legión de los Patricios” a las órdenes del coronel Cornelio Saavedra para luchar contra las tropas inglesas en lo que se podría calificar como la primera invasión británica de magnitud trascendente a estas tierras.

Apelando a la búsqueda de una definición conceptual, la Infantería sería el arma organizada, equipada e instruida para establecer el contacto con el enemigo, entrar en combate y aniquilar al adversario mediante el fuego, el movimiento y la acción de choque.

La característica que la distingue es su capacidad de luchar a pie en todos los tipos de terrenos, bajo cualquier condición meteorológica imperante, conjuntamente con su aptitud para desplazarse conforme lo requieran las circunstancias, utilizando cualquier medio de transporte.

Por cierto que la Infantería en Argentina reconoce a modo de valederos antecedentes realidades que se remontan a los prolegómenos de la Gesta de Mayo, como aquella primera unidad territorial española que se organizara en dos batallones, aumentados luego a tres, y que fuera bautizada como “El Fijo”, cuyo armamento era el fusil de chispa y la bayoneta.

Suceden en el tiempo a aquellos batallones la comentada “legión de los Patricios” cuyos infantes se cubrieron de gloria al expulsar al invasor inglés, que supo valorar y admirar el valor de los criollos, arrancando de labios del teniente coronel Sir Henry Calogan, comandante de un batallón del regimiento de infantería inglés “Royal Highlanders” la pregunta sobre “quiénes eran los soldados con escudos en sus brazos tan valientes en el combate”.

Otros dos oficiales -el coronel Kingston y mayor Butler- que habían sido heridos de gravedad pidieron ser enterrados en el cuartel de Patricios para tener la certidumbre del “descanso final entre valientes”.

Bien se podría arrancar desde estos testimonios para merituar la capacidad del infante argentino en sus primeros escarceos, que le reportaron una identidad mantenida a lo largo de su historia.