Los 110 años de la primera rubia platino: Jean Harlow

La icónica actriz de Hollywood nació el 3 de marzo de 1911 y su corta vida estuvo plagada de éxitos, pero también de escándalos.

03/03/2021 06:01

“Me gusta levantarme cada mañana con un hombre distinto”, decía Jean Harlow, de quien las leyendas de Hollywood cuentan que tenía un apetito sexual voraz. Es la rubia por antonomasia del dorado Hollywood, un icono del cine pero también de moda y estilo. Una mujer decidida y valiente que logró el éxito y murió demasiado joven.

Jean Harlow fue el nombre que escogió Harlean Carpenter para ser una estrella. Y lo logró. Nació en Kansas City, Missouri, el 3 de marzo del año 1911. Era hija de un dentista y una ama de casa que poco pudieron hacer cuando su pequeña cumplió 16 años y se fugó con el empresario Charles McGraw, siete años mayor que Jean, para casarse en Los Angeles.

Era 1927 y la joven soñaba con ser actriz. Tras hacer unos papeles cómicos de poca monta trabajó con los famosos Stan Laurel y Oliver Hardy, en la película “Double Whoppe”, pero estaba claro que no era es el tipo de cine que quería hacer.

En 1929 se divorció de su marido y a fuerza de tesón y valentía logró que Howard Hughes la contratase para “Ángeles Del Infierno”, título con el que alcanzó el éxito que tanto deseaba. ¿Fue por su talento? Sí y no. Dicen las leyendas de Hollywood que Hughes se empeñó en que Harlow fuera “la rubia más rubia” del cine. Y así fue. La actriz está considerada la primera rubia platino aunque para tener este título tuvo que sufrir mucho con los químicos que le echaban a su cabello: llegó a quedarse pelada y tuvo que recurrir a pelucas. “Utilizábamos peróxido, amoniaco puro, cloro y hojuelas de jabón”, confesó años más tarde Alfred Pagano, el famoso peluquero que también se hizo cargo de la melena de Marilyn Monroe.

Jean Harlow rodó 18 películas, entre ellas algunas tan conocidas como “Luces de la ciudad” de Charles Chaplin, “El enemigo público” de William Wellman, “La jaula de oro” de Frank Capra… Su fama creció a la vez que su atractivo, para los hombres y para los estudios de cine.

En 1932 fichó por Metro Goldwyn Mayer y se casó con Paul Bern, veintidós años mayor que ella pero el matrimonio no duró mucho: meses después de la boda él fue hallado muerto en su casa. Todo apunta a que se había suicidado por ser impotente y no poder satisfacer sexualmente a su joven esposa. A este drama le faltaba un acto y llegó un día después cuando la exmujer de Paul Bern, Dorothy Millette, se suicidó tirándose al río Sacramento.

Las desgracias personales no fueron obstáculos en su carrera y Jean Harlow brilló con luz propia en la década de los 30: “Tierra de pasión” de Victor Fleming; “Cena a las ocho” de George Cukor; “Mares de China” de Tay Garnett… Hay que destacar “La indómita”, en la que llevaba vestidos de Adrián, diseños demasiado minimalistas para la época pero que ella puso de moda.

Los años 30 del siglo XX fueron escenario de su gloria y junto a divas como Marlene Dietrich, Joan Crawford y Greta Garbo formó el grupo de diosas admiradas e iconos de estilo.

Buscó el éxito también en su vida privada e intentó de nuevo la aventura del matrimonio casándose con Harold Rosson, director de fotografía, pero su relación solo duró dos años y cayó en brazos del actor William Powell. Pero los problemas no paraban de llamar a su puerta y durante el rodaje de la película “Saratoga” tuvo que ser hospitalizada -demasiado tarde, se dice- con un difícil cuadro renal. Al parecer tenía problemas en un riñón desde niña por haber tenido escarlatina. Tenía tan solo 26 años y no pudo terminar la película. Fue una doble llamada Mary Dees la actriz que tuvo que acabar el rodaje y Saratoga se convirtió en el título más taquillero del año 1937. Fue el último gran éxito de Jean Harlow que, de nuevo, volvió a llamarse Harlean Carpenter. Al menos eso es lo que ponía en su acta de defunción.

Años más tarde, en Hollywood, fuente eterna de rumores, volvió a hablar de su vida y su muerte y se dijo que podría haber tenido un aborto ilegal. Otros hablan de un problema con el alcohol y hubo gente que echó las culpas al peluquero. Ingredientes para un guion de cine pero que, en este caso, parecen alejados de la vida real.

En su tumba del cementerio Forest Lawn Memorial Park, en Glendale (California), se lee “Nuestra bebé”, que es como su madre solía llamarla. Los restos de Harlow reposan en una cripta de mármol veteado que pagó William Powell.

Está enterrada con el vestido de novia que lleva en la película “Los enredos de una dama”, con una gardenia en las manos. Junto a ella hay una nota escrita por su novio en la que se lee: “Buenas noches, mi queridísima”.

 

Fuente: RTVE