PUERTO IGUAZÚ. Mariela Sandra García fue ejecutada de un escopetazo en el pecho en la Comisaría de la Mujer de esta ciudad. Sucedió el martes 6 de este mes, alrededor de las 0.30. El autor fue el sargento ayudante Mario Muga, pareja de la víctima, quien permanece detenido en el sector de Resguardo y Custodia de Detenidos, dependiente de la Unidad Regional V.El crimen de esta mujer, de 39 años, estuvo precedido de una trama de violencia doméstica y hasta abuso sexual, como dejó trascender la madre de la víctima ante el juez de Instrucción 3 de Puerto Iguazú, Juan Pablo Fernández Rissi.Por sus características, antecedentes y desenlace constituye un típico caso de femicidio. Y como indican las estadísticas, acá tampoco alcanzó con las denuncias radicadas por la víctima contra el atacante.El agresor llegó al extremo de la desobediencia judicial y en más de una oportunidad hizo caso omiso a la restricción de acercarse a Mariela.La hermana de la víctima, horas después del crimen, aseguró a los medios de comunicación que Muga “se creía Rambo” y gustaba ufanarse de que nadie podía con él.La realidad, a la luz de los hechos, pareció darle la razón. El colmo de la inoperancia -que en Puerto Iguazú parece una constante- se produjo a fines de septiembre o en los primeros días de octubre.Muga estaba citado a indagatorias en el marco de una causa por supuestas ‘amenazas’ iniciada por García, en el Juzgado de Instrucción 3 de Puerto Iguazú.Jamás fue notificado. La explicación de la Policía radicó en que no fue “posible encontrarlo porque estaba de licencia”. Con ese argumento espurio regresó el oficio al juzgado de Fernández Rissi.Para cuando se estaba gestando el segundo, con la orden de traslado mediante el empleo de la Fuerza Pública, de ser necesario, se produjo el homicidio de Mariela Sandra García.Bien podría decirse que las instituciones no funcionaron, o al menos que no reaccionaron a tiempo. Lo más grave es la sensación de supuesta indiferencia de la Policía, en una causa donde uno de sus hombres era investigado. Resulta inverosímil la respuesta de que no pudieron notificarlo porque estaba de licencia. Y más increíble aún, que en una comisaría hubieran solo dos mujeres y ningún masculino para detener a un criminal. El perfilMario Muga, el hombre que afronta cargos por homicidio, tuvo activa participación en la protesta policial de febrero pasado. Encabezó el reclamo en Puerto Iguazú y luego se sumó a sus camaradas en Posadas, que cortaron el acceso de la avenida Uruguay, a la altura del Comando Radioeléctrico 1. Muchos hombres que participaron activamente en aquella movilización coincidieron en describirlo como “un hombre impulsivo, de carácter fuerte”.Esa descripción va en el mismo sentido a la que formuló la hermana de Mariela García a los medios de comunicación: “Se creía Rambo” y se ufanaba de que nadie podía con él. La madre de la víctima prestó declaración testimonial el lunes ante el juez de Instrucción 3 de Iguazú, Juan Fernández Rissi.De alguna manera, quizás indirectamente, dejó trascender el calvario que vivía su hija.Habría dicho que no sólo era víctima de violencia doméstica. Acusó al detenido de abusar sexualmente de ella. No intervino en la reconstrucción“El resultado fue exitoso” se limitó a decir el juez Juan Pablo Fernández Rissi una vez concluida la reconstrucción del crimen de Mariela Sandra García, efectuada la noche del martes en el Comisaría de la Mujer de esta ciudad.La diligencia procesal comenzó a las 19.45 y se extendió hasta el filo de la medianoche. El único detenido e imputado por el asesinato, el sargento ayudante Mario Muga, fue llevado esposado hasta el lugar, pero se abstuvo de participar en la misma. La reconstrucción se realizó a partir del testimonio de la agente y la oficial que estaban de guardia en la citada dependencia la noche del sangriento episodio.Trascendió que el testimonio de ambas fue contundente. Si bien la situación procesal de Muga es más que complicada, sirvió para conocer detalles de un accionar violento e impiadoso.En la ocasión estuvieron presentes el juez Fernández Rissi, su secretario Martín Brítez, la fiscal subrogante, del fuero civil, Griselda Moraes, el abogado particular Fabián Santa Clara, personal de la Policía Científica y otras autoridades.




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