El grupo de teatro “El Ovillo” vuelve a escena con una nueva puesta de “Melancolía”, bajo la dirección de Mónica Leal, con la actuación de Salvador Giménez y la música de Paula Ramos, esta noche, a las 22, en Espacio Reciclado, Misiones 3040.En una charla con PRIMERA EDICIÓN, la directora contó que esta obra, producto de un proyecto que comenzó hace más de dos años, apunta a la investigación escénica y no parte de un texto escrito, sino de ideas que aparecen, propuestas de escenas, que en este caso se disparan a partir del monólogo de un viejo juez, en una especie de delirio, donde la música y las proyecciones también hacen su parte, para lograr un espectáculo integral, al que además no le falta su toque de humor, dando como resultado una historia interesante y muy sensorial.Asimismo, recordó que en 2004 fundó “El Ovillo”, grupo que le permitió trabajar con distintos actores, como con quienes puso en escena “El arquitecto y el emperador de Asiria”, en 2011, y representar a la tierra colorada en el festival que se llevó a cabo en La Rioja; o, tiempo después, “Yo culpable”, con la que también participaron en el nacional. Leal hizo hincapié en que se trata de una labor minuciosa, al punto que no se aboca a más de una producción anual, una obra siete u ocho meses, porque partir de “una investigación hasta lograr un espectáculo, en mi caso por lo menos, es un trabajo bastante minucioso, me interesa que el espectador se sorprenda, se emocione, que lo haga sentir bien, pero que también por momentos se emocione mucho, me interesa mucho la emoción del espectador, creo que toda la gente que va al teatro va para sentir cosas”, describió.Y entendió que el estreno siempre es como un corte, “es el momento en que digo acá estamos, con el tiempo uno va sabiendo cuándo terminar este proceso tan largo o tan profundo, entonces es el momento de ver qué pasa con el público con lo que estuviste haciendo”, sostuvo Leal.Como espectador…“No sé si al público le pasa lo mismo que pensé al crear, recién comenzás a pensar en él cuando empezás a trabajar en la definición de la puesta, a definir qué imágenes de mucho material, de muchas opciones, texto, música van a permanecer y qué no, porque en realidad tenés mucho y es allí cuando empezás a pensar en el espectador, en qué signos son los que le van a llegar, cómo los va a entender, por dónde le van a llegar, lo visual, lo auditivo, si el conjunto lo va a emocionar, al definir la dramaturgia”, subrayó la directora.“Como directora, soy cuidadosa, me parece que al actor uno lo está guiando en ese mundo, por eso propongo una idea, se improvisa, se trabaja el texto, se vuelve a repetir, se van agregando sugerencias, los actores traen otras cosas, se suma la música, es un proceso que es muy cuidado”, añadió Leal, quien trabaja ya en los últimos detalles de la obra que estrenará con TeUnam en septiembre próximo.CríticaAntenen Pucho Laurito dice: “¿Cuándo empecé a oír las otras voces? ¿En qué momento comencé a percibir que esa terrible melancolía, que soberbiamente la representaba Salvador, me iba invadiendo? No recuerdo sino el monótono quejido, casi como una letanía, que de tanto en tanto era quebrado por la música que sonaba con voz propia, no era un eco, no, no lo era.Se hablaban esas voces, convergían como hechizadas la una por la otra, se parecían por un momento a dos niñitas de buenos modales, bien educaditas, en otras era un reto, en otras un gesto de cariño escondido. Hace casi un año que vi la obra, y me sigue seduciendo la idea de que Mónica Leal de un modo tan valiente se atreva a exponernos una cara del teatro que hasta ahora no se le había ocurrido mostrar a nadie, aquí en Posadas, por lo menos…”.




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